Por THE ECONOMISTElla debe su aplastante victoria en las elecciones de octubre al vigoroso crecimiento económico y la simpatía pública tras la muerte inesperada de su esposo y predecesor, el ex presidente Néstor Kirchner.
La mandataria comenzó su segundo período en circunstancias muy distintas de 2007. El raudo crecimiento argentino se basó en una moneda débil, devaluada en 2002, al boom de sus productos agrícolas, al fuerte crecimiento de vecino Brasil y un fortísimo aumento del gasto público. Ese viento de cola amainó o corre el riesgo de aplacarse. Los precios de los commmodities ya no suben, se frenó la economía de Brasil. Tras muchos años de alta inflación, el peso ya no es débil y los subsidios extravagantes plancharon otros estímulos fiscales. En 2008, cuando la economía argentina tuvo un breve traspié, el gobierno equilibró sus cuentas nacionalizando las jubilaciones privadas. ¿Por qué irá esta vez? Los blancos posibles no son tan fáciles ni ricos. El riesgo ahora es que la inflación y un creciente déficit desaten una corrida por dólares y una espiral descendente de devaluación, con aumentos de precios, como las que tanto dañaron al país en los años 70 y 80. Fernández espera poder conjurar esos peligros, al menos hasta tanto se hallen nuevos yacimientos de petróleo y gas. De todos modo, se pronostican días difíciles para el país.


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