“Argentina demuestra que los indultos no traen pacificación”

La hija del general chileno que fue asesinado en Buenos Aires por la dictadura de Pinochet, teme que los militares acusados del crimen salgan en libertad por una decisión de Sebastián Piñera.
“En estos tiempos, cuando se habla de indulto, todo el pasado cobra vida nuevamente”, reflexionó desde Santiago y ante el llamado de PERFIL María Angélica Prats, segunda hija del matrimonio asesinado por la dictadura pinochetista en Buenos Aires en los años de plomo.

Entonces, ella tenía 25 años y su padre, el ex jefe del Ejército Carlos Prats, estrecho colaborador de Salvador Allende y su gobierno de la Unidad Popular, se había refugiado en Palermo. Pero en aquella medianoche del 30 de septiembre de 1974, el largo brazo del terrorismo de Estado lo aniquiló con una bomba en su auto.

—El presidente Sebastián Piñera elogió su lucha por justicia, pero ahora estudia un indulto. ¿Se siente traicionada sabiendo que los asesinos de sus padres podrían quedar libres?

—No puedo siquiera considerar la posibilidad de que estas personas, que están en la cárcel después de 36 años, salgan en libertad. No me parece que se condiga con una búsqueda de justicia. Pero yo creo que el presidente, en este momento, no dijo aún qué va a hacer. Y valoro que nos permitiera expresarle a él nuestra postura cuando lo vimos en La Moneda.

—¿Vale la reconciliación de Chile el sacrificio que pide la Iglesia?

—La Iglesia planteó un tema necesario: los derechos humanos en las prisiones. Pero cuando se habla de la dictadura, sólo entiendo el camino a una verdadera reconciliación a través de la verdad y la justicia. Que este debate vuelva a resurgir, en todo caso, guarda relación con cuánto la sociedad ha sanado o no. Y aunque lo común en estos veinte años ha sido caminar mirando hacia adelante, es evidente que en estos temas tan sensibles aún subsisten heridas porque queda mucha justicia por hacer. Piensan en indultos cuando ni siquiera hemos alcanzado el final de la Justicia.

—Carlos Menem en Argentina indultó a los jefes guerilleros y a la cúpula militar con el mismo argumento. ¿Está copiando Piñera los mismos pasos?

—Lo que uno podría sacar de Argentina es un aprendizaje. Se implementaron los indultos, algunas de esas personas recuperaron su libertad y hoy, veinte años después, están en juicio nuevamente. La sociedad no puede aceptar la impunidad.

—¿La Argentina es entonces un mal ejemplo en este tema?

—O uno bueno, si lo mira de otro modo. La Argentina es el mejor ejemplo de que los indultos no traen pacificación ni son un camino a la reconciliación de la sociedad. Todo lo contrario. Yo pienso que siendo un tema tan sensible, tan vital aquí en Chile, serán muchas las personas que sentirán una decepción tremenda frente a la Justicia si esta idea prospera. Y cuando los pueblos no tienen confianza en la Justicia, nada bueno se puede sembrar.

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