El organismo urgió a todos los países a que acepten los controles anuales de su economía.
¿Por qué Argentina se resiste tanto? El ministro de Economía, Amado Boudou explicó a algunos de sus interlocutores, aquí en Washington, que aceptar el monitoreo del FMI no es actualmente viable desde el punto de vista de la política doméstica. Boudou agregó también aquí, hablando en la intimidad, que "sería como bajarse los pantalones".
Pero, ¿cuál es el costo financiero de no hacerlo?
Jean Paul Trichet, el presidente del Banco Central Europeo, y ex presidente del Club de París dijo a esta corresponsal que no hay arreglo posible para reestructurar la deuda que Argentina tiene con esa institución sin algún tipo de acuerdo con el Fondo. "Eso siempre ha sido así", dijo.
La opción sería pagar todo al contado, como algunas vez propuso el propio Gobierno. Pero evidente resultaría mucho más costoso para el país.
Muchos analistas piensan además que con el Artículo 4 cumplido y la negociación del Club de París saldada, la Argentina aumentaría considerablemente las posibilidades de que el riesgo país baje, lo que significa que podría acceder al mercado internacional y pagar tasas más bajas de las que podrá obtener tras el canje de la deuda en default.
El comunicado final del G-20, conocido el viernes, también dice que el Fondo Monetario debe consultar estrechamente con los países miembros al evaluar la sustentabilidad y estabilidad de sus políticas económicas.
¿Es posible seguir perteneciendo a este grupo -del que la Argentina es parte- sin aceptar esta evaluación del Fondo?, preguntó esta corresponsal a una serie de ministros de Finanzas, incluyendo al secretario del Tesoro de EE.UU. Timothy Geithner; al ministro de Canada, Jim Flaherti; al número dos del FMI, John Lipski, y al director para America latina Nicolas Eyzaguirre. El mensaje de todos fue muy bien sintetizado por Eyzaguirre ayer: en un mundo interdependiente, "no tener información completa (sobre un país) menoscaba la capacidad de los demás países de formular sus políticas de la mejor manera posible".
Así las cosas, ser el único "paria" del G-20 no ayudará a la Argentina a recuperar la confianza de los mercados internacionales, fundamentalmente cuando se trata de inversiones directas no especulativas.
Teniendo en cuenta que el Gobierno no tuvo ningún problema en cambiar de posición y aceptó al final reabrir el canje, quizás también muy pronto suceda lo mismo con el artículo 4 del Fondo.

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