La Argentina y Brasil coordinan la sustitución de importaciones en la industria automotriz

Brasil buscará sustituir más importaciones –en particular chinas– y lograr que los proveedores en el exterior se radiquen en el país para generar empleo y producción. Los sectores prioritarios son autopartes, petróleo y químicos.
La presión para que el armado con partes importadas deje lugar a una mayor integración de mano de obra local es compartida por la Argentina, en línea con la intención de convertir al Mercosur en un nuevo polo industrial automotor y para otros sectores que incorporen tecnología.

El director de la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial (ABDI), Clayton Campanhola, explicó ante empresarios del sector automotor la reciente suba de impuestos internos a los autos importados que definió Dilma Rousseff. “No vamos a aislarnos. No vamos a cerrarnos a la industria externa, pero queremos desarrollar nuestra industria nacional. Por eso apoyamos la integración de partes locales, para fortalecer la innovación aquí”, sostuvo. De la medida insignia para los autos, están exentos los vehículos con más del 65% de partes nacionales –brasileñas o del Mercosur–.

Campanhola anticipó por otra parte que si bien el sector autopartista es prioritario, también planean llevar esta medida adelante en otros sectores como el petróleo y gas, bioetanol y la industria química. Para eso, en todas las cadenas se crearon “consejos de competitividad” con representantes del Gobierno y del sector privado y trabajadores para conocer las necesidades de cada rubro, un trabajo que en la Argentina se hizo para el armado del Plan Industrial 2020. En noviembre tendrá lugar la primera reunión de todos los actores brasileños con los relevamientos hechos y a partir de ahí “se definirán las estrategias y los instrumentos de política para avanzar con este proyecto”.

“Perdemos a manos de las multinacionales y queremos disminuir la importación. En química, por ejemplo, importamos el 90% extrazona. Tenemos muchas empresas que importan y ensamblan demasiado y el desafío es que los integrantes de la cadena se radiquen en Brasil”, dijo el director de la ABDI.

“En el caso de la industria automotriz, las medidas que tomó Brasil eran necesarias, porque ahora, por ejemplo, tenemos una invasión de vehículos chinos”, relató Campanhola a BAE después de su presentación en el marco del Automotive Day de la empresa química Lanxess. “Tenemos que hacer algo para frenar las importaciones por un tiempo y construir una base diferenciada de competitividad”, agregó, y señaló que a pesar de la desaceleración de la economía las empresas del exterior siguen anunciando inversiones en Brasil, por lo que se busca establecer las pautas para esa inversión extranjera directa.

En el bloque regional, en tanto, no existen parámetros comunes para las inversiones. Por el contrario, la divergencia entre los estímulos que ofrece cada país forma parte de una mesa de negociación en el Mercosur sobre incentivos, para evitar que amplíen las asimetrías estructurales por el tamaño de cada mercado. “Tenemos la integración productiva en el Mercosur y tenemos que tener una agenda de trabajo con los empresarios para desarrollar nuevos productos”, estimó el representante de la ABDI, que hizo hincapié en la necesidad de atraer innovación a la región.

Goodyear y Moreno se unen para exportar

Por el esquema de exportar para importar que aplica la Secretaría de Comercio Interior, la fabricante de neumáticos Goodyear negocia la expansión de exportaciones de sus proveedores para equilibrar su balanza y aprovechar la demanda argentina.

Carlos Baruel, director de Compras para América latina, explicó que su balanza está un 70% equilibrada y que para participar del mercado interno argentino –donde no tienen producción propia– tienen una estrategia de exportación de materias primas que ahora buscan ampliar con productos de mayor valor agregado. La próxima semana los directivos de Goodyear se reunirán con sus proveedores para exportar, por ejemplo, caucho sintético con negro de humo.

Si bien la participación de la Argentina en el negocio regional de esta empresa alcanza el 5%, se puede aprovechar la demanda brasileña para exportar más. “En Brasil, en el sector automotor hubo un ajuste de inventarios, pero la demanda sigue siendo fuerte”, explicó. “Hay veinte terminales y todas tienen planes de inversión.” En ese marco, mientras que en la Argentina el promedio es de un auto cada tres habitantes, en Brasil la proporción es de uno cada seis habitantes, lo que explica las perspectivas de crecimiento de un mercado donde, sólo en San Pablo, ingresan por día unos 1.000 vehículos en el parque automotor, según Baruel.

Importaciones chinas y un real fuerte complican a los industriales brasileños

Las medidas del Ministerio de Industria y Comercio Exterior brasileño son prácticamente diarias, de la misma forma que la Argentina aceleró la frecuencia de actualización de valores criterio. Los dos países avanzan en la apertura de investigaciones antidumping. Ayer, por caso, Brasil aprobó nuevas investigaciones para papel y bioetanol, según informó el área que dirige Fernando Pimentel. El gran contendiente a vencer es Asia, en particular China, aunque los empresarios brasileños reconocen que los costos internos de la potencia del Lejano Oriente son “cada vez más altos”, por lo que Pekín tiende a su vez a relocalizar sus industrias en África o algunos países de América latina.

En tanto, a pesar de la devaluación que el real sufrió en los últimos meses y que genera preocupación entre los empresarios argentinos, en los brasileños sigue muy presente la apreciación cambiaria que se dio desde fines del 2008. “El tipo de cambio sigue favoreciendo a las importaciones”, aseguró un empresario vinculado con el calzado. En este sector y en los textiles, los empresarios aducen una fuerte pérdida de mercado a manos de China. Según Abicalçados, entre enero y agosto de este año las exportaciones cayeron 25% mientras que las importaciones de Brasil crecieron 18 por ciento. Lo que se ve es una desaceleración, por ejemplo, en la creación de empleo del sector. Hasta julio de este año se crearon 18.265 empleos mientras que el año pasado esa cifra había ascendido a 42.336. Los que miran el vaso medio lleno sostienen, en ese sentido, que aunque Brasil baje de un crecimiento del PBI de 7% el año pasado a un 3,5% este año, “lo importante es que sigue creciendo”.

En el caso de los textiles, la balanza sectorial brasileña acumula un déficit de u$s3.500 millones en lo que va del año. El 47% de sus importaciones, en tanto, provienen de China, que “con un tipo de cambio 30% devaluado, aumenta su competitividad de forma desleal”, sostienen los privados en Brasil.

“Por la valorización del real Brasil perdió competitividad en calzado”, aseguró Evandro Kich, director técnico regional de Lanxess, una empresa química que provee al sector. “China se llevó especialistas brasileños para desarrollar el calzado y ahora tiene una producción diez veces más grande que la brasileña, no sólo en cuero sino en todo tipo de calzado. Hoy Brasil, en tanto, destina casi toda su producción al mercado interno”.

En calzado, el martes la industria recibió el guiño del gobierno con la aplicación de licencias no automáticas mientras estén vigentes una serie de investigaciones por dumping. En el sector textil es sólo cuestión de tiempo. Los datos de los privados indican que el aumento de las importaciones afecta a los empleos de 1,7 millones de brasileños y al 17% de los puestos de los sectores sensibles.

Comentá la nota