Al río Arenales le bastan 16 kilómetros para convertirse, a su paso por la capital salteña, de un río del Valle de Lerma en un recolector de basura y vertedero de líquidos cloacales.
La aparición de peces muertos en distintos tramos del Arenales volvió a mostrarle a la capital salteña uno de los tantos síntomas de un río que comienza a enfermarse no bien ingresa al ejido municipal -donde se une con el Arias-, y muestra signos de gravedad cuando lo deja.
El informe de la comisión de Saneamiento integrada por distintas instituciones prefiere señalar que el río se ve "alterado".
Pero pinta un panorama, no por conocido, menos sombrío de uno de los principales afluentes del Dique Cabra Corral.
Citando tesis elaboradas en la Universidad Nacional de Salta, el primer documento de la comisión señala que durante su recorrido, el Arenales no sólo es receptor del mayor porcentaje de las aguas pluviales, "sino también de los líquidos cloacales del municipio -en parte tratados en la planta depuradora sur- y de los efluentes de establecimientos fabriles".
Siguiendo también una investigación de Haydee Musso, el estudio consigna como uno de los factores más predominantes de la contaminación del río Arenales, los dos basurales municipales que se encuentran en sus riberas, el antiguo de La Pedrera, totalmente colmatado y en la margen opuesta el de San Javier, ahora en funcionamiento. El estudio pone énfasis en que la contaminación del Arenales no se circunscribe a su cauce, sino a toda la cuenca de la que forma parte.
"El impacto transportado por los efluentes y residuos transportados por el agua, tienen su efecto en el sistema subterráneo cuya recarga está relacionada a la red hidrológica del Valle de Lerma", señalan los investigadores.
Por si fuera poco, cuando se aleja del departamento capital el Arenales recibe "las aguas de origen doméstico de poblaciones grandes, que en su mayoría no cuentan con un sistema de tratamiento adecuado, además de los efluentes de las zonas agrícolas y ganaderas de los departamentos del Valle de Lerma".
Aunque no lo consigna el informe, no son menos considerados los salteños que, desde hace años han convertido el río en el basural "privado" más grande de la ciudad, donde van a parar todos los trastos inservibles, con la ilusa esperanza de que se los llevará alguna crecida.
Tan complejo se ha hecho el problema del Arenales con los años, que la comisión de Saneamiento -que se reunió la semana pasada con el intendente Miguel Isa para comenzar a coordinar acciones- involucra a trece secretarías provinciales o municipales, las comunas de San Lorenzo y Cerrillos, el ministerio de Desarrollo de la Nación., las dos Universidades y otras nueve instituciones o empresas.
El informe plantea que el saneamiento del río Arenales es simultáneamente un mejoramiento de la calidad de vida de en las áreas urbanas y suburbanas: el maltrato del río al fin, fue un maltrato a los mismos habitantes de la ciudad.
Señala también que algunas acciones se podrán realizar en un "corto plazo", pero otras, en el corto y mediano plazo y que deberán ser tomadas como parte de un plan estratégico y como políticas de Estado para que sean eficaces.
Es que, aunque el informe preliminar no lo menciona explícitamente, los especialistas de la comisión están convencidos que, aunque se puedan ir haciendo acciones parciales de saneamiento, el Arenales no quedará saneado hasta tanto se hagan dos grandes obras de infraestructura que excede en mucho la buena voluntad de quienes se ofrecen para erradicar los micro basurales: la construcción de la onceaba colectora máxima, y la ampliación de la planta depuradora sur.
Para esas obras, calculan los más optimistas, harían faltan entre siete y diez años. Y cerca de doce millones de dólares.

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