De Narváez sigue preso de sus indefiniciones. Por un lado, insistió en su convite y quiere a Scioli en el Peronismo Federal; por el otro, opinó que la Provincia “no está bien gobernada” y cuestionó la iniciativa de descentralizar que anunció Montoya. Un camino a los tumbos hacia 2011
Un recorrido del último año y medio del “Colorado” lo tiene armando un frente con Macri y Solá, ganándole a Scioli y a Kirchner, desarmando Unión PRO, peleándose con sus ex socios, deshojando la margarita sobre el lugar de su candidatura, coqueteando con los radicales y, finalmente, haciéndole la corte a Daniel Scioli.
Tuvo, además, deserciones en su tropa legislativa y volantazos en la conducción de su armado político, del que recientemente apartó a Pepe Scioli como antes lo había hecho con otros.
De Narváez no aprende la lección, y sigue a los tumbos y camino que ya de por sí es complejo hacia 2011. Por un lado tienta a Daniel Scioli para que pase de vereda, pero, en lugar de esperarlo con los brazos abiertos, lo aguarda con un garrote escondido.
El autoproclamado precandidato a Gobernador manifestó ayer que la reforma propuesta por Montoya en el orden de descentralizar la administración Provincial en regiones "es seguir inventando reformas de reformas en lugar de ponernos a gobernar una Provincia que tiene todo para salir adelante siempre y cuando se la gobierne con decisión".
"Esa idea de la regionalización es para salir del brete que significa una Provincia que no está bien gobernada", remató.
Minutos antes había postulado que "Si Daniel Scioli decide, desde su lugar como Gobernador de la provincia, dejar al kirchnerismo y su metodología, e integrarse a un proceso con otros dirigentes que expresamos la moderación y la vocación de transformar positivamente la Argentina, no tengo ninguna duda que Daniel Scioli tiene un lugar".


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