En algunas bancadas el proyecto generó fuerte quiebres internos.
El arco anti K apoyó la iniciativa del Poder Ejecutivo, a pesar de que en algunas bancadas el proyecto generó fuerte quiebres internos.
En el radicalismo, la fuerza opositora con mayor peso, debió atravesar un fuerte debate hacia adentro, en donde no faltaron amenazas de sanciones o especulaciones de ruptura. En el bloque que conduce Ricardo Gil Lavedra, la sangre no llegó al río finalmente. Como se presagiaba, fueron los cordobeses Oscar Aguad e Hipólito Faustinelli los que abandonaron el recinto antes de la votación, pero antes fustigaron al gobierno en sus intervenciones.
“Durante años venimos planteando el fracaso de la gestión kirchnerista en materia de política energética”, sostuvo el radical, quien además, aprovechó el micrófono para contestarle a Alfonsín, que el miércoles lo había acusado de no confiar en el Estado. “Para los que piensan que no creo en el Estado, les digo que sí”, recusó.
Según el sector con más afinidad al ex jefe de bancada, fueron pocos los que lo terminaron siguiendo porque la estructura partidaria en el interior de país “los terminaría sacando de la arena política el año que viene”.
“Yo quiero seguir en esto el año que viene, pero si voto en contra de los que manejan el partido en mi provincia, no tengo ninguna chance de ir en ninguna lista”, contó un radical que terminó votando por estrategia .
En el Frente Peronista, también hubo disidencias. En su gran mayoría votaron en contra de la iniciativa, hubo cuatro voluntades que apoyaron el gobierno. Alberto Roberti, titular de la Federación Sindical de Trabajadores del Petróleo y Gas Privados defendió con énfasis en proyecto del Ejecutivo: "Creo que los españoles deberían pagarnos ellos a nosotros que hemos sido bastante estúpidos. Me pone contento que los trabajadores tengan su lugar en el directorio de la nueva YPF”. A Roberti lo acompañaron Alfredo Atanasof, María Cremer de Busti y Ramona Pucheta.
Desde la Coalición Cívica, que también voto dividida, se lanzaron fuertes críticas. “Esta ley no va a resolver los problemas de energía como se sostiene en sus enunciados”, cuestionó Alfonso Prat Gay.
Por el PRO, la joven Laura Alonso fue la encargada de sentar postura: “Este gobierno es el único responsables del saqueo energético. Nosotros nos oponemos a un proyecto disfrazado de nacionalismo", sostuvo. En el interbloque del FAP, no hubo sorpresas y, aunque hicieron notar sus diferencias con el oficialismo, festejaron la sanción.






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