Oriunda de Lomas de Zamora, donde aún vive, Arcidiácono fue la primera mujer lomense en ocupar una banca en el Senado provincial (2007-2010). Hoy, es la auditora general de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense.
Finalizado su mandato, la ex legisladora hoy ocupa un cargo en un organismo con mando civil, que está fuera de la órbita de la estructura policial y que depende del ministro de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal. La Auditoría General de Asuntos Internos no pretende ser “sólo un órgano sancionador”, sino que intenta “poder advertir las causas que conllevan a esa repetición de acciones que después son sancionadas, para que no vuelvan a repetirse”, explica Arcidiácono. El área “busca generar un vínculo más directo con la ciudadanía”, asegura y detalla: “estamos yendo a los foros de seguridad y se está preparando una campaña de difusión porque si bien no somos la alternativa de la denuncia de los delitos, es necesario que la gente nos de alerta del maltrato policial, las desatenciones en las denuncias o la ausencia de personal para que sean investigados. De esta manera se puede transformar la fuerza”.
En diálogo con Urbano, la auditora amplió las caraterísticas de su nuevo rol.
¿En qué consiste el nuevo rol que desempeña en la Auditoría?
Estoy a cargo y soy responsable del organismo que tiene por objeto investigar el accionar de las policías de la Provincia de Buenos Aires, con la finalidad de sancionar los actos que constituyan irregularidades o faltas en su actividad.
¿Cuál es el aporte que puede hacer a la comunidad lomense desde su puesto actual?
El aporte es el conocimiento más profundo sobre la región, lo que me permite tener mayores reflejos en lo que se encuentra vinculado a la realidad de la zona. Además, la cercanía y la confianza previa con muchos dirigentes sociales y territoriales permite consolidar el vínculo de confianza para que la comunidad participe aportando información o denunciando situaciones ante la Auditoría.
Una de las primeras medidas que tomó, al asumir su nuevo cargo, fue la firma de un convenio con la Defensoría del Pueblo. ¿En qué consiste? ¿Cómo se relaciona con la cuestión de Derechos Humanos?
Ese fue un convenio firmado entre el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, y el defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bonicato, con la finalidad de capacitar al personal de las fuerzas de seguridad de la Provincia y con la participación del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata. Es una colaboración de aporte en la construcción de una mejor policía. Hemos iniciado unos cursos piloto en los que participa personal que se encuentra con algún procedimiento sumarial y que voluntariamente reciben esta preparación intensiva.
¿Cómo evalúa su paso por el Senado provincial?
Lo evalúo positivamente. Desde lo individual ha sido gratificante y enriquecedor. Y siento que en mi paso por la legislatura realice aportes a los bonaerenses mediante acciones y normas que sumaron a la transformación y a una mejor calidad de vida. Tales como, Menú braille, observatorio de violencia contra la mujer, banco provincial de prótesis capilares, kioscos saludables, grandes generadores de residuos, disminución de sal, ley de adopción, la ley de mediación y otros. Debo confesar, que me causa satisfacción que aún hoy se estén trabajando y analizando en la legislatura proyectos de mi autoría.
¿Le gustaría volver a ocupar un cargo electivo?
Si, por supuesto. El cargo electivo te da la legitimidad de lo popular.
En proyección: ¿se ve trabajando en la Provincia o le gustaría estar en Lomas de Zamora?
Creo que trabajo en la provincia y también estoy en Lomas. Hay acciones que se vinculan y siempre se necesita la articulación entre la provincia y lo local, en mi caso reiteraría la frase “lomas late fuerte en la provincia”.

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