Por Ricardo KirschbaumEn septiembre de 2009, 200 inspectores de la AFIP, apoyados por algunos policías, invadieron el edificio del diario Clarín .
En medio del operativo, el jefe de la AFIP desmintió por teléfono, primero, y luego por carta con su firma, que hubiera autorizado la “invasión”. De pronto, así como llegaron, los 200 inspectores se retiraron . La intimidación a Clarín estaba hecha, la AFIP fue usada como una herramienta política para intentar tapar lo que Kirchner no quería leer ni oír: la corrupción en el Gobierno .
Desde entonces, se sucedieron muchos capítulos de la abierta persecución del Gobierno a los medios de Clarín y a sus periodistas, quienes son discriminados y descalificados por funcionarios oficiales .
Ayer, más de cincuenta gendarmes llegaron y ocuparon el edificio de Cablevisión, en una acción tan inaudita como insólita, que forma parte de la ofensiva de Cristina contra los medios que no se han subordinado al “relato”. La fusión de Cablevisión con Multicanal había sido autorizada por Néstor Kirchner , al final de su gestión presidencial.
Se ha dicho que los gendarmes estaban allí como auxiliares de la Justicia, por una denuncia de un grupo de mediático que, luego de oponerse duramente a la Ley de Medios, súbitamente mudó de parecer y ahora opera a destajo y sin pudores para el oficialismo . La Gendarmería, como Prefectura, depende de la ministra Nilda Garré. El ingreso junto con los funcionarios judiciales de las cámaras de televisión del canal oficial , para grabar las imágenes de la ocupación militar de un medio, refuerza el verdadero objetivo de esta persecución.


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