En poco más de dos meses, el gobernador Daniel Scioli deberá definir la cobertura de un cargo clave, de fuerte peso institucional para la marcha de la administración bonaerense. Concretamente, tendrá que resolver quién será el encargado de conducir la Agencia de Recaudación (Arba) por los próximos cuatro años.
Los trascendidos sobre Di Bella llegan en momentos en que está por vencer su mandato al frente de Arba. De acuerdo a la ley de creación del organismo, el cargo de director ejecutivo -el más alto eslabón jerárquico- debe ser designado por el Ejecutivo. Pero el dato más relevante es que la duración del mandato es de cuatro años. Y si bien Di Bella asumió hace casi dos años, se computa el inicio de su gestión desde el 10 de diciembre de 2008.
Otro párrafo del articulado de la ley aclara un poco más esta situación. “Cuando por cualquier motivo se produjere la vacancia del cargo antes del vencimiento de su mandato, la designación de su reemplazante se hará por el término que reste hasta la finalización del mandato inconcluso”, señala la ley 13.766 que dio vida a Arba.
En rigor, el primer director ejecutivo de la Agencia de Recaudación fue Santiago Montoya. Después de un poco más de un año en el cargo y luego de una serie de críticas lanzadas al kirchnerismo, Scioli le pidió la renuncia y ubicó en su lugar a su contador de confianza, Rafael Perelmiter.
En diciembre de 2010, Perelmiter dejó la vacante por su pase al Banco Provincia y fue así que llegó al cargo Di Bella.
A fines del año pasado, cuando Scioli dispuso una renovación de su gabinete, el cargo que hoy ostenta Di Bella quedó en el medio de las miradas. En aquél momento se supo de la existencia de una embestida proveniente de la Legislatura para ubicar en ese cargo estratégico a un diputado provincial que culminaba su mandato. Pero finalmente el Gobernador optó por la continuidad del economista.
En poco tiempo más tendrá que volver a decidir.



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