El oficialismo en General Pico no encuentra la paz política. Tras la renuncia de Jorge Tebes a la Intendencia, el pasado 31 de julio, y su reemplazo institucional mediante la jura como nuevo jefe comunal de Juan José Rainone, ayer trascendidos las supuestas desavenencias entre Rainone y su viceintendente, José Osmar García, que habría amagado con renunciar.
Ayer a la tarde, y antes de presidir un acto, el propio García desmintió tal posibilidad de dimitir y atribuyó las versiones surgidas al mediodía de ayer, como "disparatadas" y aseguró que la situación política en el municipio es "normal", al igual que la relación con "Juanjo" Rainone.
"De ninguna manera pienso en renunciar y estoy cubriendo las funciones en la municipalidad hasta que regrese el intendente", dijo García. A pesar de su desmentida, otras fuentes del legislativo local no descartaban que se produzcan movimientos dentro del Ejecutivo.
La conformación del gobierno local, tras la renuncia de Tebes, no ha sido fácil para Rainone. Los primeros días al frente de la municipalidad hubo fuertes presiones por parte del vernismo para que Rainone mantenga políticas y cargos, que los "plurales" consideraban parte del proyecto y votado como plataforma en octubre pasado.
La mayor puja se mantuvo por la Secretaría de Gobierno, donde el ultravernista Fernando Sánchez, resistió los embates y su desplazamiento hasta que renunció de manera "indeclinable".
Aunque horas después encontró asilo político en el Concejo Deliberante, donde la presidenta de ese cuerpo, Graciela Brunengo, otra vernista de cepa pura, decidió nombrar a Sánchez como secretario administrativo.
¿Malestar?
Aquel clima de tensión interna del propio vernismo fue aminorando, para permitir que Rainone consolide su equipo de gobierno y tome las medidas que considere más propicias para encausar el gobierno local. Pero tras semanas de calma, la preocupación por la situación financiera del municipio afloró con fuerza como otro frente sin resolución.
Una fuente del vernismo aseguró que la Municipalidad de General Pico necesita un millón ochocientos mil pesos por mes para garantizar su operatividad y pago de sueldos. Esa cifra era girada por el gobierno provincial a las arcas municipales, que dejó de enviar esa remesa de dinero y desencadenó la renuncia de Tebes. De acuerdo con la fuente, Rainone estaría enfrentando similar problema y está "cansado" de tener que viajar a Santa Rosa a pedir plata que nunca llega.
Por eso, hasta Rainone dejó trascender el malestar y que en esas condiciones no podía gobernar, cuestión que habría llegado a los oídos del gobernador Oscar Mario Jorge. La intrincada situación en que se encuentra la comuna piquense, y el estado de efervescencia interna puede tener derivaciones insospechadas en materia política. Situación que se da, además, en el medio de la puja que mantiene el vernismo con el jorgismo.



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