Apuntes políticos neuquinos, casi surrealistas

Funcionarios que quisieran ser choferes. Un radical para la secretaría de Gobierno. Encuestas por todos lados, porque lo que importa son las elecciones. La fragilidad institucional. UNE redobla la apuesta. Todo, en un ambiente de descalabro.
Obviamente el tema del día en todos los recovecos de la ciudad en donde habitara un periodista, fue el del apabullante descalabro político municipal, que terminó (¿o empezó?) con la hasta ahora fallida concesión del servicio de transporte público. En un café se registró un jugoso intercambio retórico, alrededor de lo que implicaría que el servicio de colectivos lo preste directamente el municipio. “Por lo pronto más de un funcionario va a querer ser chofer de colectivos”, lanzó uno. “¿Por qué?” preguntaron todos. “Porque un chofer gana más de sueldo que la mayoría de los funcionarios municipales”, dijo el entendido.

El cargo de secretario de Gobierno municipal, dejado vacante a disgusto y en desacuerdo por el referente de UNE y diputado provincial electo, Raúl Dobrusin, será ocupado por Marcelo Barberis, un radical que en otras gestiones ya había sido funcionario, y en esta también. Barberis fue un enconado adversario-enemigo de Horacio Quiroga durante mucho tiempo, cuando éste era todavía intendente. Ahora pasará a ser el hombre fuerte del Gabinete hasta diciembre.

En medio de surrealistas charlas sobre colectivos, en el Deliberante se comentaban algunas de las encuestas realizadas en los últimos días. Circuló por ejemplo una de Julio Aurelio, encargada por el quiroguismo, que lo muestra primero en intención de voto, por unos 11 puntos de diferencia sobre José Brillo. Antes, se habían comentado otras (la empresa Cliba, por ejemplo, hizo hacer una) que le daba a Quiroga 19 puntos de ventaja. Otra empresa privada, que trabaja para un diario regional, también encontró un resultado parecido en cuanto a intención de voto. Desde el MPN se las relativiza porque –dicen- “son todas telefónicas”. En los mismos cuarteles de Quiroga se advierte que el MPN aumentará intención de voto a medida que se acerque la elección. “No hay que aflojar el laburo”, dicen. Algunos se fijaron en el desempeño de los otros candidatos, en especial en Mariano Mansilla, para ver si había descendido o subido tras la fuerte apuesta de UNE en oponerse a Indalo y la adjudicación del servicio de transporte. Según algunas muestras, Mansilla cayó unos puntos, pero según otras, subió. Según la gente de UNE, el hecho de haberse “jugado” por la oposición le ha significado una ganancia que redituará en una mejor performance. Lo que sí parece claro es un anticipo de este diario: cada vez se polariza más la elección entre Quiroga y Brillo.

Mientras se hablaba de las elecciones y las encuestas (es lo que más interesa a los políticos, no hay duda) circulaban versiones enloquecedoras sobre lo que luego podría pasar en el recinto del Deliberante. Se fantaseaba por ejemplo con la posibilidad de que el proyecto de ordenanza de concesión fuera aprobado por mayoría simple. Otros después interpretaban que así en realidad había sido, y hacían mención al artículo 71 de la carta orgánica en el capítulo de disposiciones sobre cómo sancionar ordenanzas. Sin embargo, todos más o menos entendían que la cuestión queda totalmente frágil y no resiste el menor embate judicial si se pretendiera forzar interpretaciones. De todos, los más contentos eran los de UNE y Libres del Sur. Sueñan con que el Municipio se quede con los colectivos y se municipalice el servicio, pasando a ser estatal, o cuanto mucho, mixto. De la vereda de enfrente, no descartan que el intendente Farizano (que está de licencia, se supone obligatoria, por su candidatura a la reelección) lo adjudique en forma directa, pero también sería frágil este método frente a eventuales presentaciones judiciales. Queda claro que lo que la política no arregla, no solo queda desarreglado, sino que después no hay juez que le pueda arreglar.

Lo que queda muy claro es que Mansilla y sus seguidores redoblarán la apuesta. Para ellos es un triunfo haber conseguido el fracaso de la concesión en los términos que había planteado el gobierno de Farizano, del que ya no forman parte. La pregunta es si se puede esgrimir un fracaso como un éxito. Ellos no tienen duda que sí, y que las mayorías populares así lo reconocerán. “Lo vemos todo el tiempo cuando vamos a volantear y charlar con los vecinos de los barrios, en las mismas paradas de colectivos”, aseguran. En fin: UNE incrementará su intento de ganar votos en los sectores más populares y con menores recursos económicos. Aunque sostienen que no quieren espantar por eso a la clase media y al “centro” capitalino. Ya falta poco, y las urnas hablarán por sí mismas. ¿Habrá colectivos gratis el día de las elecciones?

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