Apuntes políticos municipales

Lamarca, cada vez más decidida, demuestra coherencia. Darío Martínez se entusiasma con su Frente para la Victoria. El MPN espera el retorno de su candidato y presume de seriedad en el tema transporte público. UNE eligió la oposición intransigente. Bermúdez derrocha lógica y sentido común (y habla de Sarajevo).
La campaña electoral municipal comienza a tomar temperatura y el martes –primer día hábil de esta semana más corta- mostró retazos de esta realidad, tanto desde el punto de vista partidario como del institucional más general, con epicentro puesto en la controversia por el servicio de colectivos. En los dos ámbitos se hizo notar la candidata a intendente por Libres del Sur, Mercedes Lamarca. En el partidario, tiró las ideas base de su propuesta de gobierno, que pasan por fomentar la participación ciudadana para fundamentalmente aumentar el control sobre los funcionarios y las áreas de gestión. En lo institucional del Deliberante, donde ejerce funciones como concejala, reiteró su rechazo de plano a la adjudicación del servicio del transporte a la empresa Indalo. En los dos frentes se movió con soltura y firmeza: hay que reconocerle que –compártase o no sus ideas- ha mantenido coherencia en ellas. Lo que no es muy frecuente cuando ya han pasado tres años y medio de exposición pública permanente.

En el mismo día presentó formalmente su candidatura con aliados en el Frente para la Victoria el también concejal Darío Martínez. El hombre sigue haciendo gala de su pertenencia generacional a la juventud tan exaltada en los últimos meses por la presidenta Cristina, aunque ahora le ha sumado una determinación también muy coherente con su propia candidatura, que no está dispuesto ya a negociar con nadie, ni aun con Martín Farizano. En el salón de AMUC, el peronista mostró a sus aliados, Raúl Podestá por el Frente Grande, Rodolfo Canini por MUN, que comparten la propuesta de ir en coalición dentro del FpV, alineados dentro del kirchnerismo y ya sin paciencia para esperar a lo que quede del radicalismo. Se da la cuestión como superada. “Yo lo dije desde el primer momento en que el radicalismo anunció que iría a internas el 28, cuando el Frente tenía que presentarse el 24”, dijo Martínez.

Mientras su candidato, José Brillo, pasa unos días de vacaciones en familia, el MPN se dedicó a poner en evidencia las contradicciones de sus adversarios, y particularmente del oficialismo municipal residual, en el controvertido tema de la concesión en proceso a Indalo por otros 10 años del servicio de colectivos en la capital neuquina. La postura del MPN la expresa muy bien quien ha seguido más de cerca el tema, el concejal Mario Pilatti. El economista no se cansa de repetir que después de todas las idas y vueltas, de las cosas bien y mal hechas, y con la demora política que en buena medida ha provocado el propio oficialismo municipal, la cuestión del fundamental servicio será un “regalo” (parecido a un castigo) no deseado que le quedará al próximo intendente. Desde el partido provincial, además, se carga duramente contra UNE. Le atribuyen al partido que lidera Mariano Mansilla como candidato, que acompañó todo el proceso de licitación, acompañó los sucesivos aumentos de boleto, y ahora quiere volver a prorrogar y que se caiga una pre-adjudicación decidida por quien ha sido en estos años el socio en el gobierno, es decir, el radicalismo con Martín Farizano a la cabeza.

En UNE, mientras tanto, se mueven con comodidad con el argumento de que la concesión deberá caer para hacer una nueva licitación, porque, dicen, le corresponde al nuevo gobierno decidir y no al que ya está en retirada. Proponen para eso una nueva prórroga, de seis meses, en la concesión del servicio. Y llamar a una nueva licitación. No dudan en afirmar que el servicio de Indalo ha sido malo durante toda la concesión. Se ubican, evidentemente, dentro del campo popular que critica duramente el servicio. Allí quieren estar, por lo menos durante la campaña.

Hay concejales, como es el caso de Marcelo Bermúdez (Recrear, recientemente expulsado de PRO, compañero de ruta en la campaña de Horacio Quiroga en NCN), que se arrancan los cabellos (pocos, que quedan) enumerando todas las falencias de los pliegos, más las notorias inconveniencias que tiene el asunto, pero al mismo tiempo destacando que el rol fundamental lo deben jugar entre concejales y Ejecutivo haciendo valer las claras reglas de control y exigencias que se le debe plantear, ahora y siempre, al servicio de transporte público, lo preste quien lo preste. Así, habla de los controles satelitales, de la comprobación de velocidades que permitan las frecuencias comprometidas, de la construcción de garitas con comodidades suficientes para el usuario para que no se sienta en Sarajevo, etc. Todo muy lógico, como acostumbra a predicar el concejal, quien sería uno de los pilares del gobierno de Quiroga en el caso que éste lograra el triunfo en las elecciones del 23 de octubre.

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