Apuntes para la tercera república

La enorme legitimación popular del 23 de octubre hacia Cristina Kirchner y su Gobierno, con los responsables del genocidio condenados y presos y habiendo superado la crisis más profunda de nuestra historia, nos debe comprometer a los actores políticos y sociales en el diseño de un nuevo modelo de país, que interprete en toda su dimensión el sonoro mensaje de las urnas.
La Nación Argentina, pactos federales mediante, tuvo su génesis en la Constitución de 1853 y la fundación de lo que podemos llamar la Primera República; aquella de la organización nacional, la adopción de nuestra forma de gobierno y el establecimiento de los derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos.

La Segunda República llegó con Perón y la Constitución de 1949, y el reconocimiento de los derechos sociales que dignificaron a los trabajadores argentinos, argentinizando la economía y promoviendo el desarrollo industrial autónomo del país.

El advenimiento de la Tercera República comenzará con un nuevo Pacto Federal como los que dieron origen a nuestra organización nacional. Las provincias recuperarán su trascendencia como estados originarios y fundadores del país.

El acuerdo debe afianzarse sobre el dictado de la Ley Convenio de Coparticipación Federal, aún pendiente, que promueva la distribución equitativa y solidaria de los ingresos coparticipables e invirtiendo la pirámide de recaudación: que recauden las provincias y que ellas coparticipen a la Nación, siendo ésta la herramienta más eficaz para combatir la evasión.

Un eje central de este Pacto fundacional será el diseño de un nuevo modelo de desarrollo industrial más armónico entre provincias y regiones, fundado en el artículo 75 inciso 19 de la Constitución Nacional, con el otorgamiento de incentivos crediticios y fiscales para las inversiones productivas en zonas de menor desarrollo relativo.

Un paso adelante en este sentido lo constituye la decisión presidencial de eliminar los subsidios a la energía y el transporte en los grandes centros urbanos.

A tal efecto, el reestablecimiento de la red ferroviaria, además de volver a unir la Patria, constituye la medida estructural más dinamizadora de nuestras economías regionales por la reducción de costos de traslado de personas y nuestra producción desde y hacia los grandes centros de consumo.

En materia de Salud Pública, la experiencia más rica de federalismo e inclusión fue la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) del último gobierno de Perón en 1974, que coordinaba los recursos materiales y humanos de las Obras Sociales y el Hospital Público.

El Pacto Federal, en lo Institucional, debe cumplir con la Constitución Nacional, articulando los Códigos de Procedimiento de las provincias y la Nación, estableciendo el Juicio por Jurados que otorgue a los ciudadanos la responsabilidad de juzgar a sus pares e incorporando el Sistema Oral en materia civil y comercial.

Por otra parte, no podemos demorar más el reconocimiento a la plena autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y asumirla como la provincia número 24 de la Federación, en cuya sede se encuentra la Capital Federal de la República.

El Congreso debe asumir una mayor dinámica y protagonismo en la toma de decisiones, modernizando su funcionamiento. Cristina Kirchner es la primer presidente en 200 años de historia que se negó a utilizar los Poderes delegados. Con sólo retomar algunas de aquellas facultades, el Parlamento volverá a marcar la agenda de los grandes temas del país.

Respecto de la adopción del Sistema Parlamentario, no estoy muy convencido, pero de lo que no tengo dudas es que debemos dotar de una mayor envergadura institucional al Jefe de Gabinete.

En consecuencia, el Congreso podría tener una mayor injerencia en su designación, exigiendo a tal efecto el Acuerdo de ambas Cámaras, y su presencia cotidiana en el debate parlamentario acerca de la marcha de la administración.

Se observa la urgencia en la búsqueda de un mecanismo que garantice que el interior del país recupere su importancia en la elección presidencial, como principio básico del federalismo.

Hoy la mayoría de los candidatos presidenciales ya ni siquiera visitan nuestras provincias, teniendo en cuenta que sólo con la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, es suficiente para ganar la elección.

Un Pacto Federal con dimensión económica e institucional, no puede evitar las reformas profundas que requiere la Educación pública, garantizando a las escuelas de los lugares más humildes de la Argentina la misma calidad en la enseñanza de idiomas, computación y disciplinas técnicas que las ubicadas en los grandes centros urbanos, orientando el diseño de programas de estudio y capacitando a los trabajadores docentes para la formación de nuestros jóvenes en Ciencias Exactas y Naturales, imprescindibles para el desarrollo industrial y tecnológico del país; desalentando la sobreabundante y cada vez más descalificada producción de profesionales en Ciencias Humanísticas y Sociales.

Cristina Kirchner dignificó a nuestros jubilados con la sanción de la ley de movilidad jubilatoria; consolidemos esta conquista, junto a la Asignación Universal por Hijo, consagrando en el Acuerdo Federal el principio de intangibilidad de éstos haberes, similar a la que gozan los miembros del Poder Judicial.

En el debate parlamentario tendremos que revisar cómo nos vinculamos con el mundo y formamos a quienes integran la diplomacia argentina. El diplomático no puede ser ajeno a la realidad social de la nación que representa, y los cambios políticos y sociales que se producen en ella.

A tal efecto deberíamos repensar la estructura y formación vertical y cuasi castrense de la carrera diplomática, democratizando su funcionamiento y transformándola en una carrera de posgrado a la que tenga acceso cualquier egresado de nuestras Universidades Nacionales.

En otro orden, los cambios de paradigma en materia de Seguridad y Defensa Nacional nos obligan a replantearnos el rol de la Fuerzas Armadas, su tecnificación y el despliegue estratégico de sus asentamientos, que nos permita contar con ellas en la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas, entre otros delitos novedosos y cada vez más sofisticados.

Advertimos que temas como la protección del medio ambiente, resultan asegurados de manera insuficiente en las leyes que reglamentan el artículo 41 de la Constitución Nacional, y que en países latinoamericanos como Ecuador y Bolivia se ha ampliado la protección y los sujetos legitimados, reconociendo no sólo a sus habitantes, sino también a la Madre Tierra (Pachamama) como titulares de derechos subjetivos, frente a las agresiones al medio ambiente y la devastación de nuestros recursos naturales.

Es posible que algunos de los temas propuestos resulten controversiales. De todos modos, el objetivo de estos desordenados e incompletos apuntes es tratar de honrar la maravillosa manifestación popular de octubre con un debate más edificante que la insólita preocupación de gran parte del sistema político y los medios en los últimos días; ¡¡el precio del dólar!!

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