Apuntes de ganadores y perdedores en el MPN

Cómo queda el nuevo escenario después del veredicto de las urnas. El “equilibrio” es ciertamente inestable. Sobisch estuvo a pocos votos de quedarse con todo. La apuesta de Sapag y sus costos. ¿Qué hará Brillo?
La interna del MPN, como suele suceder en estos casos y en la vida en general, permite concluir que más que cerrar un proceso, lo importante es que abre otro.

En esta lógica, cada sector que compitió comienza otra historia, relacionada con la anterior, pero con sustento real y objetivos distintos. Concretamente, ya no se parte de supuestos sobre la actualidad de las inclinaciones de los afiliados: se han expresado, libremente, en elecciones.

En este contexto de permanente transición y escenarios cambiantes, vale la pena apuntar algunas disquisiciones sobre los ganadores y perdedores de la contienda del domingo.

· Jorge Sobisch estuvo a pocos votos de quedarse con todo. Ganó con holgura la Junta de Gobierno, ganó la seccional más importante, y estuvo a poco de quedarse también con la convención. El resultado posiciona a Sobisch nuevamente en el primer plano de la política neuquina. El ex gobernador ahora podrá armar una propuesta partidaria para competir por la gobernación, tema al que le dedicará el 90 por ciento de su tiempo, con la idea de organizar un plantel para la alta competencia. Comienza un proceso nuevo: buscará aliados, y es posible que encuentre, entre muchos heridos y desencantados. Es un dato que todos anotan, y especialmente desde los partidos políticos que enfrentarán al MPN. Ahora deberán meditar muy bien su estrategia, porque corren un serio riesgo: que el MPN elija su candidato a gobernador a partir del perfil que ofrezca la coalición. Es el MPN ahora el que presiona a la eventual coalición opositora, y no al revés.

· Jorge Sapag consiguió lo que buscaba: ganó la Convención. Fue por poco, pero basta para tener la mayoría, para al menos intentar presentar un escenario de virtual empate, en el que se habla de un partido “equilibrado”. También consiguió imponerse en la mayoría de las seccionales, aunque le hubiera gustado hacer mejor papel en la capitalina. Deberá ahora trabajar –el impulso lo encontrará solo en una firme y constante campaña por la reelección anticipada, que de hecho ya lanzó- para que quienes asuman en la Convención mantengan la fidelidad. El costo político de su jugada es el obvio, acrecentado por los datos de las urnas: el voto en blanco surgido de quienes solo pusieron la lista Naranja en la urna. Es el misterio más insondable de la interna: ¿Lo hizo para cuestionar la legitimidad en la representación de quien descontaba sería el nuevo presidente del MPN, Jorge Sobisch? ¿No se previó que causaría un enojo que puede ser determinante en la futura actitud de la Lista Celeste, de José Brillo?

· José Brillo hizo una elección que estuvo por debajo de sus expectativas. No obstante, se consolida como el tercer referente en importancia, siempre competitivo, un “todo terreno” que además encarna un esquema con propuestas metodológicas interesantes. De hecho, el sector de Brillo es el que ahora puede incidir en la balanza y terminar de romper el “equilibrio” entre sobischistas y sapagistas. ¿Lo hará? Es, por ahora, otro misterio, aunque no tan insondable. Debe preocupar al gobierno la lapidaria declaración, tanto del propio Brillo como de Alicia Comelli, atribuyendo a Sapag la maniobra con el voto en blanco y condenándola en duros términos. Habrá que esperar, porque es obvio que Brillo no saldrá corriendo a mostrar cartas de lo que será su estrategia a partir del resultado. Pero que su sector (y cada uno de sus dirigentes) recibirá ofrecimientos, tentaciones, regalitos y sugerencias, es previsible.

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