El PJ apuesta al diálogo, pero insiste en criticar a la UCR

Pérez dice que los radicales tienen problemas internos por falta de conducción.
El gobernador, Francisco Pérez, pretendía tomarse un descanso de la reforma constitucional. En realidad se lo tomó y disfrutó de la tarde en el parque General San Martín. Sin embargo, aprovechó para tirar un par de dardos al presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo, a quien acuso de no conducir a la UCR: "Tienen algunos problemas internos. Y es por falta de conducción. Cuando trata de imponer sus ideas obtiene este tipo de resultados".

Pérez se mostró relajado. Apenas se permitió desarrollar un par de ideas acerca del tema que marcó la semana política. "Cada uno ha planteado su posición. Ahora hay que trabajar con la sociedad, e informarla de qué se trata la reforma. Hay un gran desconocimiento. En los términos que hoy está planteado en los medios, el tema está agotado", dijo Pérez.

En algo se equivoca Pérez. La reforma constitucional está planteada en los términos que los protagonistas proponen. Ayer, los referentes del PJ que acompañaban al mandatario y él mismo repetían su latiguillo: "Estamos abiertos al diálogo". Y, desde otro lugar de la ciudad, el diputado Omar de Miguel (UCR) respondía: "El diálogo institucional está roto. Sólo hay contacto entre algunos dirigentes. Para reconstruir el diálogo tienen que pasar por la calle Alem". Es decir, el oficialismo tiene que hablar con Cornejo.

La semana arrancó con un panorama difícil para el PJ, en torno al tema en el que parece jugarse todas las fichas. La semana anterior, 13 senadores (diez radicales, dos PD y un Pro) firmaban un compromiso para bloquear la reforma. El sábado pasado Pérez prometía dejar la vida por el cambio. Y la semana le deparó a él y a los suyos algunas sonrisas.

El miércoles llegó la calma al PJ y la fiebre a la UCR: el senador radical Guillermo Simón, quien la semana anterior había firmado el compromiso por el No, daba vuelta su decisión y acompañaba el quiebre de bloque que llevaban adelante los tres iglesistas de la Cámara alta. Con el voto de Simón, más el de los tres legisladores que responden a Roberto Iglesias, el PJ obtenía los dos tercios para aprobar la necesidad de la reforma en el Senado.

Para colmo, la victoria le permitía al oficialismo (con la ayuda del iglesismo) limar la conducción de la UCR encabezada por Cornejo y a su casi seguro candidato a diputado nacional Julio Cobos.

Ahora la cuestión es poner en algodón a los radicales. En Diputados entre UCR y PD suman 25 votos de las 48 bancas de la Cámara. Para aprobar la reforma necesita los dos tercios, es decir que debería sumar 32 votos afirmativos: eso implica que al tándem UCR-PD deberían caérseles nueve votos.

El presidente del bloque de diputados del oficialismo, Gustavo Arenas, tiró un convite. Abrir la discusión en torno a la reforma constitucional entre los presidentes de bloque, esto es en lo que se conoce como Labor Parlamentaria. La esperanza es que hablando pueda entenderse la gente.

"No estamos de acuerdo en abrir el debate ahora. El proyecto está en el Senado. Cuando llegue a Diputados hablaremos", dijo el titular de la bancada radical Néstor Parés.

Desde el PD, Aníbal Ríos también bloqueó el avance: "No tenemos inconveniente en hablar en labor parlamentaria, o invitar constitucionalistas. Pero hasta ahí. Tenemos posición: no a la reforma con núcleo en la reelección".

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