Roberto Basualdo optó por encarar las elecciones para gobernador del 2003 por fuera del peronismo y enfrentarse con José Luis Gioja.
Hace nueve años, la interna peronista ardía para definir al candidato que iba a pelear el lugar que dejaba la desgarrada gestión de la Alianza. En una disputa dentro del PJ, Basualdo podía quedar relegado frente al entonces senador Gioja, quien tenía el control y el respaldo de la estructura partidaria. Y en el marco de una tregua, sólo podía negociar un reducido número de cargos para su gente. Frente a ese panorama, se jugó a ir por afuera del justicialismo con socios como Jorge Abelín, de Desarrollo y Justicia; Carlos Fernández y Zulma Ortíz del Modein y José Camacho del Movicom. Con ese esquema compitió en las elecciones y salió segundo detrás de Gioja. El resultado de esos comicios colocó al basualdismo como la fuerza opositora, que obtuvo unas 10 bancas en la Cámara de Diputados, ganándose el lugar de primera minoría legislativa. Pero durante ese período, el frente que armó sufrió seis deserciones, lo que le quitó poder en el recinto.
El actual Gobernador lo definió como el "máximo referente de la oposición". En ese rol siempre fue medido y en uno de los puntales de la política giojista como la minería, que suele ser objeto de críticas, se mostró a favor de la actividad, resaltando algunos matices como el refuerzo a los controles ambientales y la revisión del esquema de regalías, pero sin ganarse el título de "antiminero". Ambos volverían a verse las caras en los comicios de 2007 y Gioja, en un frente con el bloquismo, volvería a sacarle ventaja. El enfrentamiento electoral se repetiría en 2011 con el mismo resultado, pero el armado político de Basualdo conseguiría imponerse en cuatro departamentos y conquistar seis espacios en la Legislatura. Además, como primera minoría obtuvo una banca para senador.
"El partido ha tomado auge y ha ido creciendo. En los últimos comicios ha sido la primera minoría y no es poco". Marcelo Orrego, presidente del Frente Producción y Trabajo




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