¿Puede Moyano ser un líder de la oposición?

Por Fernando Laborda

El multitudinario acto presidido por Hugo Moyano en la cancha de Huracán y sus duras críticas al kirchnerismo generaron una inusitada expectativa sobre los próximos pasos del secretario general de la CGT hacia el armado de una corriente política diferenciada del oficialismo. Sin embargo, las encuestas de opinión pública, al menos hasta ahora, no permiten imaginar al dirigente camionero como gran líder de la oposición. De todos modos, los moyanistas admiten que hay que prepararse para un largo camino.

Desde antes de mediados de año, Moyano inició una campaña para mejorar su imagen en la sociedad, de la mano de varios operadores, entre los cuales se destaca el ex árbitro de fútbol Guillermo Marconi, quien llevó al titular de la CGT a recorrer universidades, donde dio entrevistas abiertas con participación de estudiantes.

Desde antes de mediados de año, Moyano inició una campaña para mejorar su imagen en la sociedad

Hasta antes de su mensaje en Huracán, la imagen del líder camionero seguía siendo mala en líneas generales. De acuerdo con un sondeo de la consultora Equis, de Artemio López, en el área metropolitana, Moyano exhibe una imagen positiva entre el 16,2 por ciento de las personas consultadas y una opinión negativa entre el 46,7 por ciento. Claro que, según el mismo encuestador, que no oculta sus simpatías por el kirchnerismo, la imagen del conductor cegetista mejora en la clase trabajadora: entre los empleados de comercio, ostenta el 49,1 por ciento de percepción positiva contra el 28,7 por ciento de opiniones negativas.

El poder moyanista creció desde 2003 a la sombra del prebendarismo kirchnerista. El gremio camionero incrementó su número de afiliados a expensas de otros gremios, como el mercantil, con ayuda del Gobierno. También obtuvo gracias a Néstor Kirchner participación del gremio en el ferrocarril Belgrano Cargas y hombres de Moyano alcanzaron importantes espacios de poder, como en la Administración de Programas Especiales (APE), encargada de redistribuir millonarios fondos entre las obras sociales.

Hubo algo que Moyano nunca pudo conseguir: mejorar la participación del sindicalismo en las listas de candidatos a bancas legislativas

A cambio de esos privilegios, Moyano aportó cierta moderación en la negociación salarial en el último año, brindó apoyo sindical a las movilizaciones en defensa de los Kirchner y fue utilizado por el oficialismo como una suerte de grupo de choque en casos puntuales, como en los bloqueos a las plantas impresoras de Clarín y LA NACION.

Hubo algo que Moyano nunca pudo conseguir: mejorar la participación del sindicalismo en las listas de candidatos a bancas legislativas. El dirigente camionero pensó que estando en las vicepresidencias de los consejos nacional y bonaerense del Partido Justicialista podría manejar la integración de las listas. Pero no fue así. Tal vez por eso, el jueves pasado afirmó que el PJ es "una cáscara vacía".

De cara a las todavía lejanas elecciones legislativas de 2013, Moyano espera que esa situación cambie y para eso se apresuró a colocarse en la vereda de enfrente del Gobierno, al menos en los discursos.

El plan moyanista se irá haciendo camino al andar. Pero por ahora, los objetivos del titular de la central sindical son los siguientes:

- Ir recomponiendo su imagen en la opinión pública.

- Apostar a un desgaste de la presidenta Cristina Kirchner. Sobre todo, a partir de una mayor inflación que deslegitime la presión gubernamental por limitar la negociación de aumentos salariales y la intención oficial de no tocar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias para los trabajadores.

- Recolectar a los peronistas heridos por sus enfrentamientos con los Kirchner. Moyano sería una suerte de sucesor de Eduardo Duhalde en esa tarea y espera tener mejor suerte que el caudillo de Lomas de Zamora..

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