Aprueban un documento en la cumbre Río+20 que deja descontentos a muchos

Aprueban un documento en la cumbre Río+20 que deja descontentos a muchos
Varias ONG critican que el texto en el que trabajarán representantes de 193 país no dice cómo financiar la economía verde ni da plazos.El canciller brasileño Antonio Patriota quiso bajar el tono de las críticas argumentando que “un documento es equilibrado cuando todos están igualmente descontentos”.

Es que el texto que se discutirá a partir de hoy en la cumbre Río+20 provocó frustración entre varias ONG que esperaban otra agenda para una reunión en la que representantes de los 193 países reconocidos por la ONU se proponen marcar un hito que permita redireccionar el mundo hacia el desarrollo sustentable. La presidenta del país anfitrión, Dilma Rousseff, celebró sin embargo haber alcanzado el texto y recordó que en otras ocasiones, como en Copenhague 2009, algo como eso no había sido posible.

Después de seis días de duras y largas negociaciones marcadas por la división entre países industrializados y en desarrollo, los delegados de los países participantes de Rio+20 aprobaron en la mañana de ayer el documento “El futuro que queremos”, que será firmado el viernes por sus líderes y que ha sido recibido con indignación por las organizaciones no gubernamentales, que lo consideraron como “un fracaso” y “una traición”.

El texto pospone hasta después de la conferencia la esperada definición sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sobre los medios financieros y tecnológicos para su implementación, es poco claro sobre el fin de los subsidios a los combustibles fósiles y sobre la demanda de lanzar negociaciones para un tratado de protección de los océanos en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales.

“Ahora todo depende de que los líderes mundiales se pongan serios sobre el desarrollo sostenible y salven este proceso. Si ellos aprueban lo que está sobre la mesa ahora sin cambios significativos, estarán condenando a Río+20 al ridículo”, afirmó el director general del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Jim Leape.

Pese a las críticas, el acuerdo fue recibido como una victoria por parte del canciller brasileño, quien por primera vez admitió que hasta la noche de este lunes había el temor a que la reunión se cerrara sin un documento, tal como ocurrió en la cumbre del Cambio Climático de Copenhague, en 2009.

Según el gobierno brasileño, pese a que la definición de los mecanismos de financiamiento fue aplazada hasta 2014, han sido victorias para los países en desarrollo el compromiso con la erradicación de la pobreza y la reafirmación del principio de “responsabilidades comunes, pero diferenciadas” entre naciones pobres y ricas en el desarrollo sostenible.

Con el texto final definido, la cumbre Río+20 será abierta hoy a las 10 de la mañana por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y por la presidenta brasileña Dilma Rousseff, que inició la semana participando en México en la cumbre del G-20. Precisamente desde ese país norteamericano Rousseff opinó sobre el polémico texto: “Creo que tenemos que celebrar, sí, una victoria de Brasil por haber logrado aprobar un documento oficial contemplando posiciones diferentes.”

Consultada sobre los reclamos de las organizaciones ambientalistas y sociales, Rousseff respondió que si uno se decepciona por esto, “nunca podríamos albergar una conferencia internacional: esa es la visión de quien cree que las relaciones internacionales no son de respeto a los jefes de Estado.”

La cumbre, que según la ONU reunirá a alrededor de 130 jefes de Estado y de Gobierno, puso en marcha un sistema de máxima seguridad en Río, donde unos 15 mil efectivos policiales y militares fueron desplazados para proteger a los mandatarios.<

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