En Appace capacitan para "romper barreras"

La Asociación de Protección al Paralítico Cerebral (Appace) inició con los cursos gratuitos para personas que deseen ser parte del voluntariado que trabaja en el "club de ocio y tiempo libre de Appace". Las capacitaciones se realizan cada jueves, para luego trabajar cada sábado con niños y adultos con discapacidad motora.
Ayer se realizó el segundo curso, y una de las disertantes fue la encargada del departamento de gestión de Appace, María Inés Quintana. La representante de la institución indicó que en el área se trabaja con dos pilares fundamentales, el primero es la escuela de capacitación de voluntarios denominada "por Appace, por Jujuy", y el segundo, relacionado estrechamente con el primero, es el club de ocio y tiempo libre para las personas de discapacidad motora.

Para fomentar el desarrollo de ambas actividades, fue que surgió el la iniciativa de realizar estos cursos todos los días jueves, abiertos para toda persona que desee formarse en cuanto a la rehabilitación y temas inherentes a las personas con discapacidad. Los voluntarios, son los encargados de que cada miembro del club de Appace pueda recrearse, permanecer y adaptarse al medio social.

Según la encargada del área, cualquier persona que quiera "cambiar esta sociedad" puede ser un voluntario. "No se trata de caridad, sino de saber que se puede transformar en el mundo ayudando a personas vulnerables", indicó María Inés Quintana, agregando que no importa la profesión ni los estudios de los aspirantes.

La función del voluntario dentro de la asociación es muy importante, gracias a estas personas, fue posible que surgiera el club de ocio y tiempo libre. En este espacio, los alrededor de 60 niños y adultos con múltiples discapacidades, cada sábado realizan actividades diferentes y divertidas, como cualquier joven. Una de ellas es que la que se llevo cabo recientemente, cuando una delegación de 60 personas y voluntarios viajaron a Córdoba.

De la misma manera, el club realiza excursiones, campamentos y actividades familiares, para estrechar lazos con en el hogar y en la asociación. Ellos visitan todos lugares que no tengan barreras, tanto físicas como sicológicas. Actualmente existen alrededor de 70 voluntarios activos que van rotando. En total, suman la cantidad de 350 personas.

Los miembros del voluntariado no permanecen de manera permanente, muchos siguen alguna carrera o se retiran para trabajar, por eso constantemente se trata de actualizar a nuevas actores. "Los voluntarios deben tener la experiencia y saber como poder estar alado de esas personas con discapacidad y llegar a cambiarles el mundo", indicó María Quintana.

Otra de las disertantes del curso, fue la directora del centro ambulatorio de Appace, Mónica Curet, quien se refirió a la discapacidad de manera general. Durante su disertación, la médica señaló que lo más importante es que las personas entiendan que la discapacidad es algo que intrínsecamente tiene la persona, pero también es algo que también puede generar la misma sociedad.

La interacción de los voluntarios con los pacientes de Appace, puede ser muy variable, debido a que no existe una patología exclusiva, sino que existen jóvenes y adultos con múltiples discapacidades. "La relación es como cualquier otra, mientras más cariño se le brinda al paciente, y más cariñoso le devuelve; mientras menos interacción uno tenga, más apático va a ser el chico", indicó la directora del centro ambulatorio, agregando que sólo una pequeña cantidad de miembros del club a población menor posee discapacidades profundas a nivel cognitivo.

La médica indicó que cada persona puede ser un agente de cambio, y por lo tanto cada uno puede llegar a transformar una sociedad que crea malestar. "Un discapacitado no existe sin una barrera urbana o social, por eso se debe cambiar la forma de pensar de la sociedad, que piensa que el discapacitado es el que tienen un problema y nunca piensa que nosotros somos los que se lo generamos", expresó Mónica Curet.

Como ejemplo de algunas de las acciones que hacen a una mejor calidad de vida de jóvenes y adultos con discapacidad motora, la médica indicó simples acciones como no estacionar cerca de una rampa. En este sentido, Curte opinó que la ciudad está generando muchos cambios a nivel edilicio, modificando el acceso publico beneficiando a estas personas; pero quienes no aprender a modificar su conducta, son los mismos miembros de la sociedad que siguen tratando con indiferencia a los discapacitados.

Comentá la nota