Apoyo de EE.UU. a los rebeldes sirios

Hillary Clinton se reunió ayer con los líderes del CNS; Obama dijo que usará "todo instrumento disponible" para frenar la matanza
TUNEZ.- Mientras las potencias occidentales y los países árabes no lograban ponerse de acuerdo ayer en una cumbre en Túnez sobre la manera de frenar al baño de sangre en Siria, Estados Unidos dio un fuerte respaldo al Consejo Nacional Sirio (CNS), que busca erigirse como referente de la dispersa oposición al régimen de Al-Assad.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se reunió con tres de los líderes del CNS al margen de la conferencia, advirtió que Damasco deberá pagar un "alto precio" por violar los derechos humanos, e hizo un llamado a boicotear el petróleo sirio y prohibir los viajes de sus funcionarios.

"Si el régimen de Al-Assad se rehúsa a permitir que la ayuda humanitaria llegue a los civiles, tendrá aún más sangre en sus manos, al igual que aquellas naciones que continúen protegiendo y armando al régimen", advirtió Clinton.

Estados Unidos considera que la oposición siria aún está lejos de encontrarse estructurada como la que echó a Muammar Khadafy de Libia. Pero las declaraciones de Clinton suponen un impulso a la posición del CNS, nacido a fines de agosto en Estambul, como principal grupo opositor en Siria y como principal interlocutor de la escena internacional.

La jefa de la diplomacia norteamericana también fustigó a Rusia y a China por oponerse a una acción del Consejo de Seguridad sobre Siria, algo que calificó de "despreciable", y pronosticó un golpe de Estado interno de los propios miembros de las fuerzas de seguridad de Al-Assad "si siguen siendo obligados a atacar a civiles". Muchos soldados rebeldes ya han desertado a la oposición.

Desde Washington, el presidente Barack Obama respaldó la reunión internacional sobre la crisis y dijo que quiere usar "todo instrumento disponible" para detener la "matanza" de civiles en Siria.

Obama añadió que la comunidad internacional no puede ser una "simple espectadora de estos acontecimientos", en referencia a la represión del régimen en Homs, donde ayer hubo 30 muertos, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Media Luna Roja siria, que lograron ingresar a la ciudad y evacuaron a víctimas de los bombardeos.

La reunión de Clinton con los líderes rebeldes se produjo al margen de la cumbre del grupo de 60 países denominados "amigos de Siria", integrado por la Unión Europea, Estados Unidos y varios países árabes, y con la ausencia de Rusia y China.

La cumbre fue un nuevo reflejo de las dificultades existentes para adoptar medidas diplomáticas concretas. En la resolución final, los participantes exigieron al gobierno sirio "el fin total de la violencia y la protección de los ciudadanos", la liberación de todos los detenidos y la retirada de las fuerzas militares de las ciudades para que pueda entregarse ayuda humanitaria. En caso contrario, amenazaron con aplicar al régimen duras sanciones "políticas, económicas y diplomáticas".

SOLUCIÓN

El grupo insistió también en la búsqueda de una "solución política" a la crisis, al apoyar una propuesta de la Liga Arabe, que busca el exilio de Al-Assad.

"Si queremos ser verdaderos amigos de Siria, debemos apoyar la exigencia de la mayoría de un derrocamiento de un régimen represor corrupto y, al mismo tiempo, dar garantías a la minoría por su seguridad", dijo el presidente tunecino, Moncef Marzuki, anfitrión de la cumbre en la capital del país en el que estalló la "primavera árabe".

El mandatario propuso que se conceda "inmunidad judicial" a Al-Assad y un exilio con su familia a Rusia.

Además, el presidente tunecino, junto con el primer ministro de Qatar, el jeque Hamad ben Jassim al-Thani, plantearon ayer la creación de una "fuerza árabe" para el mantenimiento de "la paz y la seguridad" en Siria y para "acompañar los esfuerzos diplomáticos". La moción tuvo el apoyo de Arabia Saudita, que, además, calificó como "excelente" la idea de armar a la oposición. Sin embargo, el canciller francés, Alain Juppé, señaló que la creación de la "fuerza árabe" debería obtener el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que la Casa Blanca descartó por el momento entregar armas a los rebeldes.

En tanto, el grupo reunido en Túnez consideró al CNS una "representación legítima de los sirios, que busca una transición democrática pacífica", pero no la única. La medida no supone un reconocimiento de derecho internacional, algo a lo que aspiraba parte de la oposición siria.

La presión de los "amigos de Siria" contra Al-Assad se sumó a la decisión de la ONU, anteayer, de nombrar al ex secretario general del organismo Kofi Annan nuevo enviado especial para lograr el fin de la violencia.

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