Sin apoyo del Concejo antes del 31 de diciembre, cae proyecto de subte

La ambiciosa iniciativa requiere terminar el trámite parlamentario en el actual ciclo legislativo. Difícilmente, Giacomino esté en el cargo cuando comience a ejecutarse la obra. No habrá gastos de consultoría porque los estudios técnicos los hace el Estado chino.
Si antes de que termine en diciembre el actual ciclo legislativo el Concejo Deliberante no ha dado su autorización para el uso del subsuelo, la ciudad perdería la posibilidad de que la Nación financie la construcción de cuatro líneas de subterráneo, a ejecutarse con financiamiento del gobierno chino, según los términos del reciente acuerdo firmado por autoridades argentinas y del país asiático.

La construcción de cuatro líneas a través de 18 kilómetros de recorrido y 29 estaciones, demandará inversiones por 1.800 millones de dólares, pero el juecismo puso inicialmente reparos a la iniciativa y los otros bloques de oposición mostraron cautela, aunque sin cerrarse al proyecto.

Tras reasumir en el cargo, el intendente Daniel Giacomino defendió el proyecto, cuya exposición -también detalles del afianzamiento de su relación con la presidenta Cristina Fernández- consumió todo el tiempo de la reunión de Gabinete que presidió ayer por la mañana.

De los ocho proyectos de inversión que trajo la comitiva presidencial de China, el único con destino fuera de Buenos Aires es el subterráneo en Córdoba. Por esto y por otras muchas razones, si el Concejo bloquea el emprendimiento, la memoria colectiva deberá guardar bien sus nombres para que en algún momento respondan por tamaño despropósito.

Aval. El proyecto necesita el aval del Concejo, obviamente. Pero no sólo por simple mayoría. Cuando están en juego 1.800 millones de dólares de inversión, para el inversor es más que necesario un apoyo amplio, por unanimidad en la medida de lo posible.

Riesgo. Los riesgos que esgrimen los que en realidad quieren obstruir el proyecto, virtualmente no existen. El pago de la inversión corre por cuenta, en su totalidad, del Estado nacional. Si en el peor de los casos la iniciativa termina siendo un “cuento chino”, lo único que se habrá perdido son varias resmas de papel y algunas horas de trabajo de los concejales.

Consultorías. Uno de los argumentos de los críticos es el gasto en consultorías. Ayer quedó despejada esta prevención de boca del intendente Giacomino, cuando dijo que ese costo será cero porque los estudios lo harán técnicos chinos. Incluso, se supo que ya han venido a Córdoba dos delegaciones de aquel país. Accesoriamente se podría decir que, por esto mismo, el proyecto dista un poco de ser un conejo sacado de la galera de algún funcionario nacional de turno.

Especulación electoral. Suponiendo que el Concejo se expide en tiempo razonable y todo vaya sobre ruedas, aún así Giacomino tendrá que tener mucha suerte para estar en el cargo cuando comience a cavarse el primer metro de los 18 kilómetros de túneles. Se trata de una obra a futuro, por lo que la cinta la va a cortar el próximo intendente, también con viento a favor.

Beneficios adicionales. Más allá de los beneficios de contar con un servicio que sin ayuda federal Córdoba jamás podrá tener, se calcula que la obra civil se llevará cerca de la mitad de los 1.800 millones de dólares. Es decir, 900 millones de dólares lubricarán la actividad económica de Córdoba durante cuatro o cinco años, con empresarios y trabajadores locales como primeros aludidos.

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