Gustavo SylvestreEl protagonismo excluyente que la Presidenta le ha dado al Vice-ministro de economía, Axel Kicillof, por sobre el Ministro de Economía, Hernán Lorenzino o por sobre un histórico del gobierno, como Julio de Vido, ha comenzado a producir, en el seno del gobierno, ciertas molestias que habrá que ver como evoluciona en los próximos meses.
Lorenzino no ha renunciado al Ministerio de Economía para no producir un desgaste o turbulencias a la gestión del gobierno, en momentos en que la situación económica del país ha entrado en una zona de incertidumbres, muchas veces alimentada por declaraciones desafortunadas de parte de integrantes del propio elenco oficial, o de marchas y contramarchas sobre algún tema, por ejemplo pesificación.
Pero varios de sus colaboradores ya le han insinuado al ministro, si no habrá llegado el momento de dar un paso al costado.
Desde hace tiempo que Lorenzino viene soportando distintas situaciones en su ministerio, o en actos oficiales, que lo dejan muy al margen del cargo que ostenta. Hace algunas semanas, desde la primera fila tuvo que seguir la exposición de Kicillof, y ver como este daba definiciones económicas o intentaba desmentir versiones que deberían haber salido de su boca.
Es más, frente a cierta inquietud económica que se ha generado en las últimas semanas en nuestro país, bueno hubiera sido que sea el propio ministro de Economía o la Presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, los que salieran a dar las explicaciones necesarias. En en el caso de la funcionaria, incluso, hubiera ayudado al gobierno, ya que no solamente es solvente en lo suyo, sino que es buena comunicadora. Pero extraña su ausencia, cuando todos los días se está hablando de cuestiones relacionadas a su órbita, como es el tipo de cambio o los controles al dólar.
El gobierno se ha metido en un laberinto del que no sabe como salir en materia económica. Y los voceros que tiene no ayudan a clarificar la situación. Es necesario, para tranquilidad de la población, que el gobierno comprenda que frente a situaciones de la economía no se puede jugar al misterio o la falta de información, máxime teniendo en cuenta las experiencias dolorosas que se han vivido n nuestro país. Y se debería clarificar, de una vez por todas, quién es quién en el esquema del gobierno, sobre todo en el área económica.
Las últimas encuestas elaboradas por distintas consultoras están registrando que el tema económico se ha posicionado como una de las principales preocupaciones de los argentinos, junto a la inflación, y si bien el cepo al dólar no impacta mayoritariamente en la población, crece la preocupación por el futuro mediato.
Economistas como Aldo Pignanelli, ex Presidente del Banco Central, que a grandes rasgos apoyan el actual modelo o el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, de buena llegada al gobierno, han salido a pedir en las últimas horas que el gobierno se abra al diálogo y que convoque a distintos sectores para tratar de ahuyentar las expectativas negativas o equivocadas que puedan terminar afectando a la economía.
La situación es controlable, pero tienen que dejar de decir que sacaron el 54% de los votos y escuchar un poco más, dijo hace poco Pignanelli.
Los rumores sobre la pesificación, desmentidas ferozmente por funcionario del gobierno pero después vueltos a la superficie de la mano de un proyecto del diputado kirchnerista Edgardo De Petris a quién le han ordenado que se calle, volvió al primer plano en las últimas horas por la incorporación en un artículo del proyecto de Código Civil que habla de recuperar el peso como moneda de curso legal, y aunque no prohibiendo depósitos, ni contratos, ni alquileres en dólares, volvió a generar incertidumbre, temores y miedos que llevaron a que los bonos argentinos se desplomaran el lunes y que, otra vez, vuelvan a circular todo tipo de rumores, a los que el gobierno salió tarde, muy tarde, a desmentir tibiamente por boca del Ministro de Justicia, Julio Alak. Y, otra vez, la misma pregunta: por qué no habla el Ministro de Economía de una vez por todas y dice cuál es la verdadera situación, que se piensa y como se enfrentará la coyuntura, para llevar tranquilidad a la población. El ensimismamiento del gobierno no ayuda a clarificar la situación económica. Debería aprender de errores del pasado que después tuvo que pagar caro en materia de mala comunicación.
Además, el articulo que se sumará al Proyecto de Código Civil trajo malestar en los integrantes de la Corte de Justicia que participaron de la elaboración del nuevo código y que se enteraron por los diarios o por trascendidos, y que a entender de esos integrantes no estaba previsto en el proyecto original.
La cara o gestos de Julio De Vido; un histórico del gobierno y una persona que articulaba diálogos entre empresarios y sindicalistas que ayudaban al gobierno denotan cierto fastidio o cansancio frente a determinadas situaciones. Y más después del recorte de poder que ha tenido su ministerio.
Florencio Randazzo, de pronto, ha visto fortalecido en su rol de Ministro de Interior, ahora con el área de Transporte. Hay que reconocer que ha venido trabajando bien en la agencia de seguridad vial y que ha tenido el reconocimiento de distintas entidades que se dedican al tema. Y en el sube y baja del kirchnerismo, esta vuelta le tocó el ascenso en sus acciones políticas.
La línea de créditos hipotecarios, anunciada anoche por el gobierno, puede sumar un efecto dinamizador en la economía en momentos en que muestra ciertos signos de enfriamiento en algunos sectores y paliar el déficit en materia habitacional que tiene la Argentina. Siempre es bienvenido este tipo de anuncios que es de esperar se concreten en forma rápida y eficiente.
La participación activa que tuvieron en el anuncio Axel Kicillof y Diego Bossio, demuestran que el cristinismo avanza a pasos agigantados en la estructura del gobierno nacional en este segundo mandato. Y consolida al sub cuarenta como le gusta llamar a la Presidenta a su equipo de jóvenes colaboradores que acrecientan y extienden su poder dejando de lado incluso a viejos pingüinos, rectificando rumbos y acrecentando otros.









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