¿Poder esmerilado o silencio táctico?

Las especulaciones actuales pasan por saber qué pasa con el poder de Hugo Moyano en la provincia de Buenos Aires. Desembarcando con todo el peso sindical, hoy se mantiene tibio y sin tomar relevancia territorial. Pedido desde Olivos para sostener sus propias riendas, estrategia electoral, evidenciado recelo de los intendentes. Hipótesis que se despliegan
¿Qué pasa con Hugo Moyano en la Provincia? Es una pregunta que hoy deviene en recurrente en todos los pasillos políticos de la provincia de Buenos Aires.

Desembarcó como una furia en la conducción del partido, entre amenazas de incidentes con sus pares de la UOCRA, y con el “espaldarazo” dado por Néstor Kirchner, con todo lo que ello implica dentro de las huestes justicialistas, y en medio del conflicto abierto o implícito esbozado por los intendentes, que veían quedarse fuera de todo y subyugados por el poder de los sindicatos, con todo lo que significa para un dirigente político sentirse y verse superado por los gremios.

Esta pulseada territorial que quiso evidenciar Néstor para mostrarle a Scioli y a los caciques que no quieren las colectoras en sus distritos, que el sindicalismo también podía (o puede) correr por la Provincia, fue gestando de a poco movimientos transversales tanto kirchneristas como antiK, que buscaron y buscan acomodarse en la diagonal con una tercera posición: no quedar pegados al mando central pero sin distanciarse porque argumentan puertas hacia adentro, que no es óptimo situarse todavía fuera del paraguas político, más teniendo en cuenta los tiempos electorales que comienzan a arreciar.

De los bombos y platillos de la asunción al mutismo de hoy. Moyano, raro, parece agazapado o refrenado. Apareció en la semana al mando de la primera reunión del partido a nivel bonaerense, la cual presentó importantes ausencias desde Nación como Aníbal Fernández y Florencio Randazzo, entre otros. Faltazos que podrían leerse como un abandono del grupo K.

La otra lectura se posa en la situación de los intendentes, opositores casi en su totalidad al líder de Camioneros, los cuales más allá de rumores, acudieron en su mayoría al evento, sabiéndose que ya casi ninguno apoya al conductor de la CGT. Este presentismo, algunos arguyen se debió a un pedido gestado desde más arriba para concurrir “formalmente”. El otro análisis, refiere a la real postura de los jefes comunales, los cuales consideran tener una única bala, la que piensan jugar recién en 2011 cercanos a la definición electoral, para despegarse del sindicalismo y de quienes lo continúen apoyando.

El escenario pintado en la actualidad es particular. De nadie animarse a ponerle el “cascabel” a Hugo Moyano, con lo que su figura y movilización genera; al hermetismo y la baja tensión accionada en las últimas semanas.

Hipótesis se despliegan direccionándose a los cuatros vientos, aunque siempre cerrándose en la misma tesitura: que es la disputa por el poder.

¿Pedido desde Olivos para reducir el alto perfil para no chocar con los intendentes, vitales para el kirchnerismo por lo que se juega el partido en la Provincia? ¿Certeza desde los mandos centrales que Moyano puede paralizar el terreno bonaerense en una hora pero no puede acarrear sustanciales votos, ni medir, ni presentar siquiera intención de voto?¿ Ratificación que las patas comunales se abren y forman diagonales subterráneas que pueden erosionar realmente las aspiraciones K? ¿Mensaje para los titulares distritales para acercarlos a las colectoras?

Todo está abierto, como parece estarlo el panorama de Moyano y el FPV. Ahora la pelota la estaría en los intendentes, dueños de los números decisivos con miras a 2011.

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