El derrame se produjo ayer al mediodía por la rotura de un puente de producción, ocasionado tras la voladura de uno de los cercos perimetrales del aparato de bombeo. Desprendido a causa del viento, el material del cerco impactó en la cañería y comenzó a verter crudo. El accidente desnuda la presunta falta de mantenimiento y de inspecciones en las instalaciones.
Pasado el mediodía de ayer, el subsecretario municipal de Ambiente, Fabián Suárez, debió hacerse presente en una locación petrolera ubicada al norte del barrio Castelli debido a un derrame de crudo registrado en un aparato individual de bombeo.
Un enorme manchón negro ganaba terreno a escasos metros de las viviendas de numerosas familias cuando llegaron los funcionarios municipales, quienes fueron anoticiados del accidente a través del Ministerio de ambiente de Chubut, que recibió la denuncia.
Suárez llegó acompañado de personal técnico para constatar el derrame y evaluar el impacto ambiental que podría generar la situación. El vertido se produjo luego de que el viento desprendiera un cerco perimetral, que paradójicamente se encontraba instalado como medida de seguridad del aparato de bombeo.
Empujado por el viento, el material del cerco impactó contra el puente de producción, cañería cuya rotura ocasionó el derrame que solo fue frenado cuando se detuvo la producción del pozo, activo pese a la cercanía de numerosa cantidad de familias que habitan ese barrio.
Además del equipo municipal, se hicieron presentes en la locación referentes de la cartera provincial de incumbencia, y recién varios minutos después llegaron los enviados de la operadora.
Mientras las autoridades labraron las actas correspondientes, que serán elevadas al Tribunal de Faltas para evaluar sanciones, se solicitó la urgente reparación y remediación del pozo y sus consecuencias. Así, como primera medida, los operarios de YPF detuvieron la producción dado que fue la única manera de detener el derrame.
MAYORES CONTROLES
Suárez habló de la presunta negligencia de la empresa y pidió que se maximicen los esfuerzos para que no vuelvan a ocurrir este tipo de accidentes, y en simultáneo, dijo que el Estado deberá poner énfasis en el control de la actividad que se desarrolla en el ejido urbano. “Vamos a controlar fuertemente” anticipó.
“En este caso nos enteramos, otras veces sucede donde no hay casas o tránsito cerca y nadie se entera, o si nos enteramos es de casualidad”, cuestionó.
En ese correlato, anunció que se reforzarán las inspecciones de rutina sobre las infraestructuras productivas instaladas en el casco urbano. También señaló que en función de las carencias en materia legislativa vinculada al tema, las normativas municipales respectivas deberán ser reforzadas.
Tras descartar la posibilidad de que el crudo vertido impacte sobre los ductos de agua potable o las viviendas cercanas, subrayó que “en esta oportunidad” no hubo daño material ni riesgo para la población.
Comentá la nota