La Comisión de Derechos Humanos efectuó un informe sobre la inocencia de la familia Huentelaf y Currumil, en referencia a acciones que produjeron la pérdida de su terreno, el mismo documento fue elaborado por la Subsecretaría de la Provincia del Chubut, Elisa Martínez González, ratificando violaciones sobre los Derechos Indígenas.
Las denuncias
El ciudadano Currumil advierte que “El IAC y escribanos truchos hacen un sistema fraudulento para dejar a los pobladores sin sus tierras. Los funcionarios y los entes no cumplieron con el trabajo que les correspondía”, dijo y agregó que “lo peor de todo es cuando se involucra a personas de escasos recursos y se aprovechan de los minifundistas”, declaró Currumil.
La familia Huentelaf y Currumil actualmente vive en un hogar de chapa de un solo ambiente, en los límites del barrio Inta en la ciudad de Trelew. Luego de que fueron privados de sus tierras en las cercanías de Gastre, “Uno de los hijos de la familia Currumil luego del atropello que sufren por el asunto de sus tierras, decidió ahorcarse con 14 años, la indignación lo llevó a actuar de esa manera. Das Neves estuvo ocho años en el Gobierno y no hizo nada sobre este asunto y en la provincia hay muchos casos similares”, finalizó el minifundista Jorge Currumil.
Irregularidades
La Subsecretaría de Derechos Humanos indicó que tanto la transferencia de los derechos de la tierra violaron los derechos de la familia, que el supuesto pago y resarcimiento a Agustina Huentelef y Carlos Currumil, nunca existió.
Luego sufrieron un violento desalojo junto a la adjudicación de tierras a favor de los señores Sierra y López de Sierra.
El 8 de julio de 1986, Carlos Currumil (analfabeto), estampa su firma en la primera solicitud de anuencia para transferir sus derechos sobre la tierra que ocupaba, identificada como Parte Oeste Legua A y Legua D del Lote 1, Fracción “D”, Sección “J-1”, con una superficie de 3.750 hectáreas a favor de Carmen López de Sierra y Manuel Sierra. Luego la pericia policial afirmó que la firma era falsa. La Obra Cédula de Notificación tampoco fue firmada.
La Escribanía de Gobierno Elizabeth Gutiérrez es testigo de dicha transferencia por 12.000 australes, aunque no obran firmas del cedente ni de los señores Sierra.
La hija de la familia Currumil, Beatriz, denunció “Hay reiteradas maniobras que el señor Sierra viene realizando desde la muerte de mi padre en perjuicio del campo que él ocupaba, pretendiendo desalojar a mi madre y mis hermanos, aduciendo una venta realizada por la que mi madre jamás recibió un peso”.
Además denuncia que el día 28 de diciembre de 1988 citaron al juzgado de Paz de Gastre a su hermana Dora y su hermanastro Valentín, para hacerles firmar un papel de compra por 20.000 australes, y una orden de desalojo emitida por el IAC.
Desde el IAC manifiestan desconocer la existencia de Agustina Huentelaf y sus hijos, pero desde la Dirección de Tierras informó al presidente del IAC que en ningún momento se ordenó el desalojo. Se desconoce al organismo del Estado que autorizó a la Comisaría de Gastre a desalojar a la familia.
Denuncia pública
“Carlos Currumil falleció el día 8 de julio de 1987 en el Centro de Salud de Trelew, donde se encontraba enfermo de cáncer a la garganta, por lo que no podía hablar”, dice la historia clínica que se halla en el hospital rural de Gastre.
El comisionado volante del registro Civil, Sergio Micheli certificó que Carlos Currumil era “completamente analfabeto” y que sus firmas fueron dibujadas copiando un modelo de la hija menor Dora. Además, el técnico policial Omar Clavel, Oficial Principal de la División Criminalista, afirmó que las firmas estampadas en los documentos legales del IAC, no fueron hechas por la misma persona.
Desde el 11 de abril de 1988 que Agustina Huentelaf junto a sus hijos, realizó la denuncia pública del desalojo y busca justicia.

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