Esta vez Central sacó provecho del escaso volumen de juego del equipo de la ribera correntina y terminó ganando (2-1) tres puntos valiosos en condición de visitante. Al local no se le cayó una idea de tres cuartos de cancha en adelante y no alcanzó con la entrega física.
Anoche terminó recurriendo a pelotas frontales para los cuatro delanteros con los que jugó en los tramos finales del encuentro, un “arma” previsible que Rosario Central pudo contrarrestar y por eso terminó festejando el triunfo (2-1), el segundo consecutivo en Corrientes, recuperándose del traspié que sufrió una semana atrás en su debut en el torneo de la B Nacional.
Boca Unidos, en cambio, sufrió la segunda derrota seguida y, por contrapartida, ayer Rosario Central se rehabilitó y sumó de visitante. La postura visitante fue clara, salió a proponer el juego, haciendo circular el balón sobre la gramilla mojada -terreno blando por la lluvia de las últimas horas- y atacando preferentemente por el lateral derecho de la defensa local, donde entre José García y Diego Lagos ganaban seguido la espalda del marcador Perujo.
Con la dinámica y claridad de Jesús Méndez para organizar los ataques, bien respaldado por el criterio de Freitas y las subidas por derecha de Alejandro Gagliardi, el “canalla” fue imponiendo su fútbol e inquietando al golero Gastón Sessa. Boca Unidos, como parece va a ser una costumbre, tomó recaudos poniendo a varios en la tarea de contención y en su línea defensiva, sin embargo Central lo incomodó bastante, sobre todo en el manejo de la pelota en su propio campo.
Estuvo cerca con un remate de Lagos que tapó Sessa, que antes había echado a un costado un remate de Gagliardi. Aún así, el que casi sorprende con la apertura del marcador fue Boca Unidos con una media vuelta de Pablo Bastianini que hizo rebotar la pelota en el poste derecho.
Esa acción fue como un espejismo porque enseguida un tiro de esquina de José Luis García dio en el poste -pareció que previamente había saldo afuera- y a los 35’ Central se puso en ventaja. Otra vez Lagos llegó al fondo por la izquierda habilitado por Méndez y su centro al segundo poste -no cortó Sessa- cabeceó Alejandro Gagliardi cortinado por su compañero Bracamonte mandándola adentro.
En los últimos instantes llegó Boca Unidos con un zurdazo alto de Matías García, que había recibido de pecho de Toledo y la etapa se fue con signos de preocupación para el conjunto “aurirrojo” que se vio superado en los primeros cuarenta y cinco minutos.
No varió casi nada el juego de Boca Unidos en el segundo tiempo, a pesar de que Central bajó un poco su rendimiento, aunque la visita siempre dejó la impresión de funcionar como equipo y sin desligarse de atacar buscando ampliar la diferencia. El técnico Darío Ortíz hizo entrar a Rodrigo Archubi y Franco Flores para “oxigenar” el mediocampo y lo sacó a Marcelo Quinteros, que no jugó bien, y a Matías García, uno de los pocos que trató de jugar con acierto la pelota a pesar de no encontrar quien “dialogue” el mismo juego.
Central fue sintiendo el despliegue físico anterior y tampoco arrimó peligro, entonces recién en los últimos quince minutos y ya con otro delantero, Heber Arriola, Boca Unidos acentuó la fórmula de ataque: pelotas aéreas, varias veces frontales, buscando la cabeza salvadora de algún atacante (Toledo, Bastianini, Ríos que terminó jugando en esa posición y el ingresado Arriola).
Con ese panorama, un centro “pasado” de Ríos exigió a Caranta que manoteó hacia un costado y dos minutos después, a los 33’, el ingresado Flores guapeó por la izquierda, su centro “peinó” Arriola y por detrás de todos la calzó de derecha Gonzalo Ríos logrando el empate parcial en un tanto.
Todavía la parcialidad local estaba festejando el tanto de Ríos, en una noche que se veía negra, cuando atacó Central con el ingresado Javier Toledo que remató de media distancia, dio rebote Sessa y entrando libre de marcas Nery Domínguez “fusiló” al arquero de Boca Unidos, volviendo a poner en ventaja al “canalla”.
A partir de ahí Boca Unidos fue con desesperación a buscar la igualdad. Aumentaron las búsquedas por arriba como único recurso y a dos minutos del final entre Arriola y Bastianini alcanzaron a desviar hacia Ríos, a quien le taparon el remate dentro del área. Así se diluyó la última situación y el equipo local se retiró con las manos vacías.
En el próximo capítulo irá a Merlo y se espera que empiece a aparecer el fútbol para enderezar el rumbo en este inicio poco feliz del campeonato.



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