Los anuncios presidenciales que quedaron en... anuncios

Por Mariana Verón

El tan promocionado acuerdo del Bicentenario había nacido como la gran apuesta de Cristina Kirchner para llegar a 2010 con un acuerdo político y social a largo plazo. Pero apenas nacido, quedó trunco a los pocos meses en medio del conflicto con el campo.

Aquel borrador que trabajaba el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, junto con el ministro de Planificación, Julio De Vido, quedó finalmente archivado en los meses de mayo de 2008.

Entonces, era Roberto Baratta el encargado de redactar los pormenores de la iniciativa, el segundo de De Vido en el ministerio, pero la negativa de los empresarios a firmar cualquier acuerdo sin la presencia entonces de la dirigencia del campo lo dejó caer antes de nacer.

A aquel gran pacto, le siguió la promesa presidencial de conformar un consejo económico y social que lanzó Cristina Kirchner el 9 de julio del año pasado. Habían pasado las elecciones legislativas en las que Néstor Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires y, para retomar la iniciativa política perdida, la jefa del Estado lo presentó desde Tucumán, en aquellas celebraciones patrias.

Pero no alcanzó a realizarse más que una cena, en la Casa Rosada, tiempo después, en la que estuvieron representantes de los empresarios y los sindicatos. Todo volvió pronto a un punto muerto, y el consejo jamás funcionó.

En el medio, otra promesa de cara al Bicentenario que lanzó Cristina Kirchner había sido la famosa convocatoria al diálogo político, que llevó adelante el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Lo que en principio había sido anunciado de boca de la Presidenta como una gran convocatoria al diálogo quedó reducida finalmente a debatir sobre la reforma política, pero ningún otro tema de los que planteó todo el arco opositor en aquellas reuniones en la Casa Rosada prosperaron.

Pedían cambios en el Indec, en el Consejo de la Magistratura, y en las formas de ejercer el poder del oficialismo. Randazzo entonces tomaba nota y traspasaba los reclamos a la jefa del Estado, pero no volvieron a reunirse nunca más. La reforma política finalmente se aprobó en el Congreso, tal como quería el Gobierno, y la nueva apertura al diálogo terminó en una sola reunión, partido por partido.

A los anuncios se sumó también como una política bicentenaria el frustrado pago al Club de París, como el cierre del Gobierno para volver a los mercados mundiales. Con la crisis desatada a finales de 2008 y la negativa del Gobierno a la supervisión del Fondo Monetario Internacional, la iniciativa quedó en el archivo como otra de las promesas de la Presidenta.

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