El intendente Pulti firmó un convenio con el Obispo de la Diócesis de Mar del Plata, Antonio Marino, por el cual se acordó el uso por diez años prorrogable por diez más del predio ubicado en el camino San Francisco de seis hectáreas, con ocho chalets en los cuales se van a hacer las inversiones necesarias para adecuar las instalaciones para construir el Centro de Desarrollo Humano para Chicos en conflicto con la ley Penal.
Tras suscribir el acuerdo, el jefe comunal manifestó que “esto resuelve un problema muy importante. Lo hemos puesto a disposición del gobernador porque es la ley de la provincia la que establece cuál es la modalidad de trabajo con los chicos en conflicto con la ley y la provincia aceptó esta propuesta”. “Nuestro trabajo es encarar una obra, que va a hacer el propio obispado, de mejora de las instalaciones para que se pueda trabajar de la mejor manera”, explicó. Luego, agradeció “la colaboración del obispo que, cuando comentamos nuestro interés, se puso a disposición; del doctor Crego y de Néstor Lorenzo, y las personas de la justicia que han intervenido; de la hermana Marta para dar una opinión del lugar y a los vecinos que han tenido una actitud responsable y comprometida actuando como verdaderos ciudadanos mirando el interés del conjunto”. En ese sentido, sostuvo que “es un buen camino que da respuesta a un problema de infraestructura generando un espacio que necesita la ciudad y a los chicos de Mar del Plata que tienen dificultades socioeconómicas y están en conflicto con la ley”. “Vamos a poder trabajar en términos de desarrollo humano y promoción humana de chicos que son hermanos nuestros”, dijo y agregó que “necesitan la protección, la promoción para poder adquirir las mejores condiciones de vida e integrarse a la sociedad disfrutando de la vida comunitaria”. Marino, a su vez, se mostró satisfecho por haber alcanzado este acuerdo. “La iglesia siempre está presente en este tipo de necesidades. Nos sensibiliza, nos motiva poder hacer algo con estos chicos cuya personalidad no está formada, poder socializarlos, que tengan futuro y no queden apresados en un circuito de esclavitudes”, dijo. En la firma del convenio, además, estuvieron presentes: el secretario de Gobierno, Marcelo Artime, el coordinador del Programa de Protección Comunitaria, César Ventimiglia, la Hermana Marta, el camarista Pablo Poggeto, la Jueza de Menores, Fernanda Di Clemente, el camarista Esteban Viñas y el presidente del Concejo deliberante Ariel Ciano. Por su parte, la jueza Di Clemente valoró la firma del convenio. “Desde hace dos años sabemos desde el poder judicial que se estuvo intentando implementar un lugar para poder dar a los niños y jóvenes la posibilidad de que se trabaje en la promoción de sus derechos, la construcción de su identidad y su formación como personas en el marco de una política de inclusión y no de exclusión y discriminación”, subrayó. “Como jueza de Menores, entiendo que esta acción tiene que ver con el compromiso que los municipios asumen al momento de adherir a esta ley 13.298 que es la ley provincial de promoción y protección de derechos”, indicó. En esa línea, señaló que “cuando se piensa en el joven y se lo relaciona con el delito, al delito hay que entenderlo como una arista más de toda una situación de vulneración de derechos que muchísimos de estos jóvenes arrastran desde hace más de una década como consecuencia de políticas estatales que los concebía como objetos de protección y no como sujetos de derecho”. “Por lo tanto, entiendo que no hay que caer en la idea de pensar que este es un lugar más de encierro sino que es un lugar intermedio, alternativo donde todos auguramos que los jóvenes puedan estar de tránsito, y trabajar con ellos en todo aquello que vincula con la construcción de su identidad. Esas son las pautas que las leyes nacionales marcan respecto de la niñez y es lo que en definitiva a partir de 2004 o 2005 se intenta”, puntualizó. “La sociedad debe pensar que son personas que no deben ser discriminadas sino que hay que pensarlos con necesidades y que tiene que estar el compromiso de todos para que puedan crecer y fortalecerse”, apuntó y añadió: “En cuanto a lo edilicio, reúne todos los requisitos que pide la convención internacional sobre los derechos del niño”. En tanto, Ventimiglia afirmó que en el Centro se podrá ayudar a los jóvenes desde “lo educativo, el aprendizaje de oficios, la vinculación con la cultura y el deporte. Nos parece muy necesario porque es una forma de trabajar los problemas de raíz”. “Sabemos que la droga, el abandono y el desamparo generan problemas muy serios. Esta iniciativa tiende a cambiar la tendencia porque 80 o 90 jóvenes estarán en un lugar apto que se complementa con las políticas que se desarrollan en los barrios”, concluyó.




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