La funcionaria admitió que la institución es una cárcel y afirmó que "son complejos para la administración pública" los plazos de construcción de tres espacios semiabiertos de contención que ordenó la jueza de Menores María del Carmen Musa.
-¿Se están llevando adelante las remodelaciones exigidas por la Justicia, incluso la apertura de tres espacios semiabiertos para jóvenes?
-La provincia, a través de la Fiscalía de Estado, hizo un planteo con un recurso de inconstitucionalidad con respecto al hábeas corpus (presentado por defensoras oficiales y acompañada por la Defensora General de Cámara, Marcela de Luca). La jueza impulsa varios pedidos. Uno es la construcción de tres espacios abiertos en plazos que son complejos para la administración pública. En cuanto al Irar, hicimos un plan de obras en dos etapas: la primera con trabajos de rápida solución, como instalaciones eléctricas, pintura y otros; la otra etapa está a cargo del Ministerio de Obras Públicas, para remodelaciones y cuestiones de arquitectura, que tiende a construcción de baños y otras obras.
-En cuanto al reclamo por falta de agua potable, ¿Cómo y cuándo se va a solucionar?
-De los cuatro sectores sin agua, ya se concretaron los trabajos en dos áreas que ya cuentan con el servicio; y un tercero que se está terminando esta semana. Fue mediante la colocación de un tanque de agua con una bomba especial para el abastecimiento.
-El padre de uno de los chicos alojados, aseguró que los adolescentes comen entre ratas. ¿Se hacen las fumigaciones ordenadas por la Justicia?
-Se dicen muchas cosas en relación con el Irar y en realidad no hay una cuestión tal como para decir que los chicos comen con las ratas. Hace tiempo tenemos pautada la visita periódica de las empresas de fumigación. Hay cosas que se dicen por desconocimiento y porque hay toda una fantasmática y está muy demonizado el tema del Irar. Me parece que hay gente muy valiosa trabajando allí. Los trabajadores tienen mucha responsabilidad en cuanto a la convivencia. Impulsamos todo un régimen de trabajo dentro del Irar que hasta hace un tiempo no existía. Se incorporaron cargos docentes, hay talleres de carpintería y otras actividades.
-¿No cree que esta demonización tiene que ver con la responsabilidad del Estado; y con que no hay respuestas a los pedidos de cierre del Irar?
-Hay un plan progresivo de cierre. Nosotros empezamos por lo procedimental. Cuando esta gestión asumió había una situación de querer cambiar viejos operadores y viejas políticas en relación al abordaje de los jóvenes que tenía que ver con lo regimental, y que cualquier edificio que se pensara, por más lindo y nuevo que sea, si uno no cambia hábitos de trabajo, es imposible pensar que cualquier edificio se sostenga por más lindo que sea. Los protocolos están permanentemente en revisión en relación a lo estructural. Sabemos que la gestión justicialista abrió este espacio con una importante inversión. Fue una respuesta lamentable porque tiene muchísimas falencias, características que no tienen nada que ver con pensar que por ese lugar puede transitar una población joven y hay dificultad por encontrar espacios no acordes para los jóvenes. Lo decimos sin eufemismos, el Irar es una cárcel. Nunca lo escondimos. No tiene condiciones para generar un trabajo con los jóvenes.
-¿Hay una fecha certera de cierre?
-No puedo dar una fecha. Nosotros impulsamos una licitación para la construcción de un espacio en General Lagos, donde los vecinos hicieron una presentación y denuncias que lo dejaron trunco. Eso ahora está en la Corte Suprema de Justicia Provincial para su resolución.
-¿Qué tranquilidad se le puede transmitir a los padre de los chicos allí alojados?
--Tengo para decir que hemos hecho todo un trabajo en la construcción de equipos como los acompañantes juveniles para generar contención, actividades, y pensando en la subjetividad de los jóvenes. También con los profesionales. Hemos puesto 30 civiles a trabajar pensando en los jóvenes. A veces no tiene visibilidad todo lo que sea hace, pero hay toda una política pensada. Me parece que siempre hemos escuchado a los padres y se programan reuniones para ello, para acercarse a las familias.
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