Antonio Cassia: “Hace falta mucha inversión; esto no es un campo de soja”

El mendocino tuvo un rol clave hace 20 años durante la privatización menemista y ahora apoya al Gobierno nacional en la reestatización de YPF. Dice que Repsol “secaba nuestros yacimientos y se llevaba la plata sin invertir en exploración”. Asegura que habrá continuidad laboral.
Hace 20 años, cuando YPF se convirtió en una sociedad anónima, Antonio “Coco” Cassia (73 años) fue clave para el gobierno de Carlos Menem para destrabar las resistencias de los trabajadores del sector energético a la ola de privatizaciones que encaró el riojano.

Dos décadas después, desde el mismo puesto de secretario general del Sindicato Único de Petroleros e Hidrocarburíferos (SUPEH), vuelve a tener un rol importante ya que el ministro e interventor Julio De Vido, le aseguró que no habrá despidos y que las fuentes de trabajo se ampliarán.

A cambio, Cassia ofreció el apoyo de la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines, que integran también Luz y Fuerza y los trabajadores del gas estatales. Mañana llegará a Mendoza con Roberto Baratta, mano derecha de De Vido, a visitar la destilería de Luján de Cuyo y los yacimientos de la principal petrolera que está intervenida.

-¿Está de acuerdo con la expropiación de acciones de Repsol?

-Para nosotros lo primordial es la estabilidad de los trabajadores y eso está garantizado por el Gobierno nacional. El ministro (De Vido) me aseguró que si se da la expansión que está trazada incluso las fuentes de empleo crecerán. La reunión fue muy positiva (también estuvo Axel Kicillof, viceministro de Economía y mentor de la nacionalización de YPF).

-¿Cuántos empleados tiene YPF?

-En relación directa son entre 12.000 y 13.000 trabajadores.

-¿No hay peligro de que por ejemplo en las áreas que se revirtieron haya suspensión momentánea de la actividad hasta que el Estado pueda poner en marcha la producción?

-De ninguna manera se dejará a nadie sin trabajo. Esto es seguro. Además, calculo que la reversión de las áreas quedará en nada. Cuando el Congreso sancione la ley que mandó la Presidenta, se verá en qué queda la participación de las provincias en el directorio. Creo que eso es clave.

Cuando fui diputado nacional por Mendoza -entre 1987 y 1991- presidí la Comisión de Energía y presenté un proyecto para que YPF fuera una empresa mixta (N de R: entonces era estatal y las privatizaciones se ponían en marcha), como volverá a ser ahora. Yo decía que el Estado no debía perder el control de los recursos estratégicos, pero lamentablemente esto no prosperó. Me peleé mucho con (Roberto) Dromi en aquel entonces. No me escucharon y se avanzó en la privatización lisa y llana.

Luego las provincias y el Estado nacional terminaron de vender todas las acciones en 1998, lo cual a mi juicio fue malo. Pero volviendo a lo que le decía, cuando la ley esté sancionada veremos qué rol tendrán las provincias.

-El proyecto de ley dice que las provincias y la Nación deben firmar un pacto de sindicación de acciones para votar siempre de la misma manera, ¿no cree que las provincias pierden entonces su capacidad de influir?

-Sin duda que el rol del Estado nacional será central. Hay una cosa que dice la ley de Hidrocarburos y es que las provincias productoras deben ejercer su poder de policía en los yacimientos para controlar lo que las empresas declaran a fin de conseguir la correcta liquidación de las regalías, que es un tema que siempre desvela a los gobernadores.

Ahora las provincias podrán ver todo desde adentro, estarán en el directorio y si hay algún problema podrán reclamar, más allá de que tengan menos acciones que la Nación.

-La ley que está en debate también le da un director a los trabajadores…

-Sí, pero hay que esperar a que esté sancionada y se conozca el decreto reglamentario del Ejecutivo para saber bien cómo será eso. Pero sin duda el director deberá ser del SUPE ya que somos el gremio que nuclea a los trabajadores de la empresa mientras que las otras federaciones del sector tienen a trabajadores de las otras petroleras.

-¿Por qué viajará a Mendoza? ¿Lo pidió De Vido?

-Estaremos el martes y la idea es llevar tranquilidad a los trabajadores de todas las provincias. No hay motivos para tener miedo. En Mendoza tenemos 3.000 afiliados.

-La posibilidad de que haya más trabajo como le prometió De Vido dependerá de las inversiones que deben hacerse en los yacimientos. ¿De dónde va a salir el dinero?

-Cristina Fernández tomó una decisión muy valiente e indudablemente debió prever la inversión. Nosotros no sólo apoyamos que se busque como meta el autoabastecimiento sino que se generen sociedades con inversores nacionales o extranjeros. Creo que el Gobierno debe saber quiénes llegarán.

Esto no es un campo de trigo o de soja donde se tiran los granos y crecen, acá hace falta mucho dinero para invertir en la optimización de los yacimientos que están casi agotados, en el desarrollo de tecnologías para extraer el petróleo o el gas que está en las rocas, como en Vaca Muerta (Neuquén), y además tener muchos recaudos con la contaminación ambiental porque los combustibles no convencionales demandan mucha arena y mucha agua. El dato es que hay que tener, sólo para explotar Vaca Muerta, 15.000 millones de dólares al año, si esto se logra seremos el tercer país con más reservas de gas.

-¿Por qué se produjo la caída de la producción? ¿Coincide con la explicación que dieron De Vido y Kicillof?

-Las empresas iban a las áreas con mayor producción y dejaban de lado las que requerían esfuerzo inversor para seguir extrayendo. La clave son los contratos con las petroleras, las que deben fijar que una porción importante de los dividendos se destinen a inversión en exploración, que siempre es a riesgo y por eso nadie las quiere hacer, porque el petróleo es no renovable y se agotan las reservas.

-¿Usted dice que la falla estuvo en los contratos?

-Sí, ninguna empresa quiere explorar porque es caro. Hacer un pozo cuesta 4 millones de dólares y está el riesgo de no encontrar nada.

-¿Por qué cree que el Gobierno hizo un giro tan drástico? Hasta hace seis meses la Presidenta felicitaba a los privados que controlaban YPF.

-Creo que cuando Cristina Fernández tuvo en sus manos el informe con los datos de lo que costaba importar energía -el año pasado fueron 9.000 millones de dólares- tomó esta decisión. Ninguna fuente de recursos financieros iba a alcanzar si no se da un giro como éste. Acá hay que ser consciente de que no veremos resultados de un día para el otro. Por ejemplo, en Mendoza está la destilería que necesita ser ampliada y eso demanda inversiones.

-¿Cuál es para usted el saldo de la privatización de YPF?

-En los ‘90 a los gremialistas nos atacaban y nos decían que comíamos sandwich de centolla y teníamos muchos lujos, porque nosotros nos oponíamos. Son épocas y épocas. Pero respondiendo su pregunta, creo que hubo cosas que se hicieron bien y otras que se hicieron muy mal y ahora todo tiene que salir muy bien.

El Estado debe exigir, sean quiénes sean sus socios, nuevas inversiones para explorar nuevos horizontes de reservas. Hasta acá (Repsol) explotaba nuestros recursos, secaba nuestros yacimientos y se llevaba la plata afuera sin invertir en exploración, sin correr riesgos.

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