PUERTO SAN ANTONIO ESTE (ASA)- Todo comenzó en enero de este año, cuando desde lejanas tierras árabes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego de firmar acuerdos de integración energética con Qatar, anunció que más allá de la compra de gas a ese país los convenios preveían la realización de estudios para la instalación de una planta regasificadora en Río Negro, en la zona del golfo de San Matías.
A poca distancia de la baliza "San Matías" de esta villa portuaria, donde ese sendero de ripio comienza su derrotero que, uniendo playas paradisíacas, culmina en "La Lobería" viedmense, pretende construirse, mar adentro, una planta de descompresión de hidrocarburos gaseosos, a la que llegarán buques de gran porte cargados de gas líquido para luego volverlo a su estado natural en esas instalaciones, y volcarlo al sistema nacional.
La iniciativa pretende sumar hasta 20 millones de metros cúbicos por día, que cubrirían prácticamente el 20% del consumo diario del país.
Desde enero a hoy, sin embargo, es poco lo que se conoce acerca del futuro emprendimiento, aunque en ese viaje que se manejó en un marco de absoluta reserva los técnicos que arribaron a la zona mantuvieron contactos con referentes de la terminal de servicios portuarios Patagonia Norte, qué, dada su ubicación muy próxima al lugar señalado para la instalación de la planta, podrían brindar un apoyo estratégico para que las embarcaciones que lleguen a la regasificadora, luego de la descarga, puedan contar con su estructura para el posible reaprovisionamiento de combustible o para la realización de alguna labor de mantenimiento.
Hay un trabajo de campo importante que vienen realizando profesionales argentinos y qataríes, la información que manejo hasta ahora es que efectivamente el proyecto estaría ubicado en los primeros tramos de la ruta provincial nº 1, en el Puerto SAE. Por datos extraoficiales, puedo adelantar que se piensa en una obra de infraestructura ubicada sobre el mar. Sería una planta regasificadora que representarían una inversión de 300 a 400 millones de dólares manifestó Javier Iud, el intendente de la localidad.
La obra se sumaría a una serie de inversiones que se vienen realizando en esta materia a lo largo del país, como las instalaciones para el arribo de buques regasificadores inauguradas en Bahía Blanca en 2008, y la flamante planta regasificadora de la localidad bonaerense de Escobar, cuya inauguración se realizó a principios de junio de este año. Justamente, aunque el proyecto que se idearía para emplazar en la Ruta 1 tendría características similares a este último, se prevé que los qataríes diseñen una estructura de porte mucho mayor. Un dato importante, si se tiene en cuenta que la planta bonaerense puede aportar hasta 8.000.000 m3 de gas (un 15% más que la importación diaria máxima desde Bolivia) entre sábados y domingos, y hasta 12 millones de m3 durante los días de semana.
La escasa información oficial con que se cuenta dejó trascender sobre el emprendimiento parece buscar que la expectativa se centre en la envergadura económica que tendrá la obra, y soslaya dos puntos centrales que tienen una relevancia clave a la hora de comenzar a analizar el tema.
El primero, es que la legislación vigente en la provincia, a través de la Ley 3308 prohibe la prospección, explotación y extracción petrolífera y gasífera en el golfo de San Matías incluyendo también los pasos salientes a la actividad que pretende desarrollarse, debido a que el gas natural licuado (GNL) es una mezcla de hidrocarburos gaseosos mantenida en estado líquido por aumento de presión y/o descenso de temperatura, compuesto principalmente por propano.
Esto indica que para que el proyecto pueda materializarse, tanto en el Camino de la Costa como en cualquier otro punto de la provincia, deberá abrirse un debate que apunte, si se considera viable, a la modificación de esa normativa.
El segundo punto tiene que ver con el impacto ambiental que podría generar un desarrollo de esa envergadura dentro de un área natural protegida como lo es la bahía San Antonio, que aún no posee plan de manejo que regule y ordene las actividades que se realizan y pretenden desarrollarse dentro del territorio que abarca. En este caso, además, la ubicación prevista para la obra apunta a una zona especialmente sensible que constituye un corredor natural de playas que alberga condiciones ambientales que favorecen la existencia de una abundante fauna marina y una importante avifauna, que se congrega al migrar atraída por el alimento disponible. Elementos que, conjugados, la dotan de un innegable potencial turístico, que podría verse malogrado por la puesta en marcha de esta iniciativa, que también implica riesgos para la población circundante, que deberán ser concienzudamente analizados.


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