La venta de las acciones de la empresa Indalo, hecho aun no oficializado, comenzó a recibir las primeras posiciones políticas en el Deliberante, donde el peronismo deslizó la posibilidad de rescindir el contrato y llamar a una nueva licitación.
El edil anunció que “ahora que puede haber un conflicto con la empresa, es la oportunidad de bajar el costo integral para el pasajero y la Municipalidad y de obtener mejoras en el servicio para los vecinos”.
El bloque del PJ, que Kogan comparte con Darío Martínez, sostiene un escenario con tres posibilidades: a) renegociar el contrato con el nuevo grupo empresario, con cláusulas que bajen el costo y mejoren el servicio; b) explorar, sondear e interesar a otras empresas operadoras con las nuevas condiciones; c) caducar la concesión e incautar las unidades y demás bienes de la actual concesionaria, administrando el servicio hasta llamar a una nueva licitación.”
También se pronunció sobre el tema la Coalición Cívica-ARI, en un documento firmado por su presidente, Ricardo Villar, y mencionándose como partido que “comparte el gobierno municipal”.
Para este sector, “ninguna empresa, por poderosa que sea o por padrinazgo político que pueda tener”, puede menoscabar a las instituciones gubernamentales”, por lo que se afirma que “acompañamos todas las medidas que tomen el órgano Ejecutivo y el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén, en favor de la transparencia de esta operación y del respeto a los contratos de concesión y los compromisos asumidos por la prestataria”.
También indica que “cualquiera sea la identidad de los nuevos dueños y su encuadramiento partidario, lo que nos importa es que el servicio de transporte urbano de pasajeros, responda a las exigencias de calidad, puntualidad, cobertura geográfica, comodidades, y pautas tarifarias que merecen los miles de usuarios diarios, y todos los compromisos contenidos en el contrato de concesión suscripto por Indalo”.


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