La normativa había sido creada en la gestión de Cantero pero nunca se aplicó. El Municipio avanza en una regulación para ejecutarla. Más del 90 % de las tierras incorporadas seguirán siendo zonas rurales
La ordenanza de ampliación fue aprobada en el final de la gestión del ex intendente Alberto Cantero pero nunca se aplicó. Sucesivos decretos suspendieron su aplicación debido al altísimo costo que insumiría llevar servicios a zonas alejadas hasta en 10 kilómetros a la actual urbanización.
Sin embargo, la polémica medida fue incorporada en el nuevo Plan Urbano que entró en vigencia este año y desde el municipio decidieron avanzar en una regulación del ejido para ejecutar sus cambios.
El secretario de Planificación, Alejandro Martí, dijo en diálogo con PUNTAL que “hasta hoy el Ejecutivo decidía cada 6 meses la suspensión automática, mediante un decreto” y consideró que “es hora de pensar el modo de darle viabilidad”.
“El Plan Urbano otorga 365 días para regular el uso del territorio, pero nosotros creemos que será posible alcanzar la reglamentación antes de fin de año. Hemos avanzado con el equipo técnico de la secretaría, aunque son muchos los aspectos que deben ser evaluados”, argumentó.
El ejido actual cuenta con 64 kilómetros cuadrados de superficie y la ordenanza prevé ampliarlo a 250 km2. Según explicó Martí, la medida implica alcanzar hacia el Norte la Toma de Agua de Emos; en el sur, superar el relleno sanitario; en el este, topar con el ejido de Las Higueras, y hacia el oeste, avanzar dos kilómetros más allá del cementerio Perpetual.
El funcionario sostuvo que es necesario regularizar el ejido urbano riocuartense porque la Provincia “dejó de realizar trámites de visación de planos, mesuras y subdivisión de terrenos y ahora exige que estén visados por el municipio”.
“Hay propietarios que tienen lotes en estos sectores y que no logran hacer los trámites. El avance que significó el Plan Urbano nos obliga a acompañar la legislación con una mirada amplia de todo el contexto”, afirmó.
Martí admitió que “es difícil encontrar explicaciones sobre por qué se decidió hace 7 años una ampliación tan marcada” y negó que se deba a la falta de tierras disponibles en el marco actual.
“Dentro de la ciudad hay muchos terrenos disponibles. No sabemos qué se tuvo en cuenta en aquel momento para definir estos cambios y no otros. Pero la ordenanza está, han pasado tres gestiones municipales y es momento de cumplirla”, indicó.
Zona rural
El 90 por ciento de la tierra a incorporar representa sectores de explotación rural, y el objetivo de la Municipalidad es mantenerla en esas condiciones.
La clave es evitar una eventual demanda de servicios a sectores alejados y que actualmente no pagan tasas municipales.
Martí advirtió que “no se permitirá la urbanización, ni la subdivisión de parcelas para crear nuevos barrios”. Solo quedará exento un porcentaje menor de la ampliación, vinculado a zonas residenciales e industriales.
Añadió que el equipo técnico “busca generar un cambio minimizando el impacto negativo” debido a que “dentro del ejido hay áreas conflictivas, con actividades contrapuestas”.
“Por ejemplo, en un mismo lugar confluyen hornos ladrilleros y producciones de quintas. Habrá que encontrar el mecanismo para evitar dificultades”, aseveró.
En una segunda etapa del análisis sobre las modificaciones se prevé la participación del Instituto Municipal de Planificación Urbana que hoy integran todas las áreas municipales y representantes del Concejo Deliberante.
En los próximos meses se sumarán referentes de los diferentes colegios profesionales, quienes podrán opinar sobre los cambios a ejecutar.
Rutas y caminos
Con la reforma del ejido urbano varios tramos de rutas nacionales y caminos rurales quedarán inmersos en áreas de control municipal.
Las rutas nacionales 8 y 36 y la provincial 20 formarán parte de la ampliación. También estarán afectados los caminos hacia los predios agropecuarios, que hoy se sustentan con el régimen de consorcios camineros.
“Nos extendemos a más de 10 kilómetros del centro. Es un cambio profundo e histórico. El control sobre las rutas se mantendrá como hasta hoy. El ejemplo más claro es la A005, que divide la ciudad en el sector oeste. El mantenimiento y las inspecciones seguirán bajo la tutela de la Nación”, subrayó Martí.
En relación a los caminos rurales, que dependen del aporte de productores y del gobierno provincial, el titular de Planificación evaluó que se debe acordar con la Provincia para que tenga continuidad la misma modalidad.
“Es una red vial que se utiliza para sacar la producción agrícola y que no puede ser mantenida por la Municipalidad. Sería imposible que pudiéramos afrontar con nuestras maquinarias los 2.500 kilómetros de caminos que serán incorporados”, manifestó.
El debate también deberá contemplar las tareas de control del Edecom, Ambiente y Zoonosis, además de verificar el alcance de los servicios sociales y de salud.
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