Antes, bicicletas; ahora, autos para compartir, en París

La ciudad avanza con un plan para el alquiler de vehículos ecológicos, similar al exitoso Vélib
PARIS.- Unos 3000 automóviles eléctricos invadirán París y sus suburbios dentro de poco tiempo, con el objetivo de revolucionar el concepto de transporte urbano. Tres años después de lanzar con éxito Vélib, el sistema de bicicletas en libre servicio, la alcaldía de la capital francesa ha decidido reincidir, esta vez, con un servicio de car sharing ecológico, denominado Autolib.

El ambicioso proyecto había sido anunciado en 2008 por el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë, en el Salón del Automóvil. La idea había provocado sonrisas e ironías. Sin embargo, el auténtico suceso obtenido con el Vélib (pese a que sufrió algunos problemas de vandalismo) debería haber disuadido a los escépticos.

Convencidos de que los parisienses estaban dispuestos a probar nuevas formas de desplazamiento urbano, más ecológicas, Delanoë y sus concejales verdes inventaron en 2007 aquel proyecto, que consistió en distribuir 20.000 bicicletas de alquiler en 1600 estaciones (una cada 300 metros). Dentro de poco tiempo, las bicis de Vélib, sistema copiado por otras grandes ciudades europeas, se apoderaron de las calles de París.

La alcaldía decidió ahora repetir la experiencia con un auto que preserva el medio ambiente. Así nació Autolib, que funcionará con el mismo principio: unos 3000 automóviles eléctricos distribuidos en sitios estratégicos de la ciudad, que costarán al usuario apenas 5 euros por 30 minutos. Casi nada, si se tiene en cuenta que un boleto de subte cuesta 1,40 euros.

Las autoridades calculan que el plan podría reducir el parque automotor parisino en 22.500 vehículos, lo que supondría un descenso de las emisiones de CO2 y reducir los habituales congestionamientos.

Pero poner en marcha el proyecto no fue fácil. Los vehículos presentaban múltiples problemas: ausencia de modelos en serie, costo elevado de las baterías, falta de infraestructuras apropiadas para recargar o escasa autonomía.

En los últimos dos años, los proyectos de Delanoë se vieron favorecidos por las políticas en pro del medio ambiente y los progresos que permitieron concretar la utopía del automóvil híbrido, capaz de alternar propulsión térmica o eléctrica. Al mismo tiempo, las baterías de litio permitieron aumentar la autonomía de esos vehículos.

Para negociar sobre bases firmes entre las seis empresas que se presentaron a la licitación del proyecto, Delanoë ordenó realizar una encuesta entre los habitantes de 80 municipios de la región suburbana. De los cuatro millones de habitantes de esa zona, 2,5 millones dijeron estar dispuestos a utilizar Autolib.

La idea parece tan seductora que hasta el alcalde de Londres, Boris Johnson, anunció su intención de copiarla. También Italia mira con interés la experiencia. Mercedes- Benz firmó un acuerdo por un proyecto experimental para distribuir un centenar de autos eléctricos Smart en Roma, Milán y Pisa.

Autolib, que proyecta utilizar el 50% de energía renovable para recargar las baterías, podría contar con un "piso" mínimo de 20.000 abonados en el momento de su lanzamiento, previsto para septiembre de 2011.

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