El presidente del Comité nacional de la UCR se aprestaba a brindar su conferencia ante dirigentes y militantes que colmaron el salón principal de López y Planes 358. Aída fue ubicada entre el público, no en la mesa. Se retiró junto a colaboradores.
Explicó que cuando el jefe partidario a nivel nacional, Mario Barletta, llegó junto a él a la sede partidaria para brindar la charla prevista, el local estaba desbordado por la cantidad de dirigentes y militantes. Dijo que vio a muchísimos intendentes y que él se ocupó de acompañar al presidente de la UCR para que salude a Aída Ayala y a Alicia Azula, tras lo cual se cantó la marcha radical.
Relató que después de esa instancia fue cuando se dio cuenta que Aída se retiraba, pero que en principio no interpretó que se debió a un malestar por no haber sido ubicada en la mesa principal. Aseguró que “nadie decidió que Ayala no debía ubicarse adelante”, aunque se excusó de clarificar las razones por las que sí fueron ubicados allí otros dirigentes.
Desde el entorno de Ayala, en cambio, no tienen la misma lectura que Víctor Zimmerman. Interpretan que esa actitud es demostrativa de los tiempos que se vienen en el radicalismo: un rozismo batallador, defendiendo a capa y espada el control irresoluto de todos y cada uno de los espacios. Y marcan que todo comenzó cuando Aída, respaldada por los principales intendentes radicales, anunció la conformación de un nuevo sector interno.



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