Ante la Asamblea Legislativa, el primer mandatario brindó un mensaje moderado y prudente. Advirtió que no habrá impunidad, criticó las recategorizaciones dispuestas por su antecesor y delineó sus planes para cada área. Anticipó que se ocupará de los jubilados, pero no habló de la puja salarial con los docentes. Claro mensaje para la Nación por las acreencias que mantiene con Corrientes. Con excepción de monseñor Stanovnik, casi nadie nadie se quiso perder el discurso, aunque el auditorio fue muy frío.
Ante un auditorio muy atento y heterogéneamente afín al Gobierno (estaban casi todos funcionarios de primera, segunda y tercera línea), Colombi hizo un fuerte llamado a trabajar "tesoneramente" con solidaridad y responsabilidad, para "reconducir la provincia por el sendero de la mejor práctica republicana, democrática y participativa".
Colombi comenzó recordando el rol clave de esta provincia en la institucionalidad del país, con su "acendrada estirpe republicana", y se refirió, una vez más, a la relación con la Nación. "Seria e institucional", dijo que será, además de "sin pérdida de las identidades politicas de las que nos enorgullecemos".
Sin embargo, más adelante advertiría que no por eso dejarán de exigir lo que se le debe a la provincia. Y es más: en la primera página del anexo del mensaje ordenó colocar un cuadro lo suficientemente grande para que se vea que esas acreencias ascienden a 552.680.000 de pesos.
"Para con el gobierno nacional no nos debemos ni la subordinación ni el desafío destemplado, sino una complementación madura y responsable", postuló.
No escondió que por ahora baila, sino con la más fea, al menos una miss poco agraciada. Y en esa línea fue que garantizó que en esta nueva oportunidad que les dio el pueblo de la provincia insistirán en lo que siempre fue su norte -"hacer las cosas bien, porque ese es la primera responsabilidad de un gobierno"- y reclamó "equilibrio y responsabilidad colectiva".
"La salida de la crisis no será obra exclusiva de los gobiernos, también la sociedas civil debe contribuir"", dijo, para hacer su llamado: "Por eso les pido que no aflojemos, aunque sea en posiciones sectoriales, que como tantas otras veces saldremos de esta situación, más fuertes y mejores y más unidos", se esperanzó.
Y añadió, en línea con su postura de evitar la charlatanería, que "hay que trabajar de manera silenciosa en construir las certidumbres que van a permitr la recuperación económica".
En un momento, como era casi inevitable dado todo lo que se dijo en estos casi tres meses de gestión, el tema giró en torno a la herencia de la gestión que lo precedió: "Nuestra sociedad no tolera (repitió y remarcó 'no tolera') a quienes dilapidaron su dinero, sus recursos, y sobre todo su confianza. Por lo tanto, no se va a ocultar nada; no hay salvonconductos para conductas reprobables. Éstos nunca debieron existir, no los condenaremos ahora. La justicia tanto como la sociedad civil tendrán a su disposición todos los elementos que necesitan para auditar e investigar todo hecho sospechable. Nadie estará exento de asumir las responsabilidades que le caben".
Con respecto a las presuntas irregularidades de la gestión de su primo Arturo, el jefe de Estado cargó las tintas contra las recategorizaciones. Y dijo que la contracara de los 15 mil agentes públicos que ganan el mínimo "son los tres mil empleados y funcionarios que concentraron en su provecho las recategorizaciones, inoportunas y de sospechable legitimidad, que se dispusieron el año pasado".
Sobre el final, luego de afirmar que en 2005 se "despedía" con la certeza de que las cosas habían cambiado y nada sería como antes, "aunque algunos no se den cuenta", el doctor Colombi dio cuenta de hacia dónde canalizaría los recursos públicos si no fuera época de vacas flacas. "Nos gustaría contar con mayor holgura financiera para impulsar programas de promoción económica, para estimular a nuestros emprendedores y para consolidar a los sectores que están bien; pero como en un castillo de naipes, si hacemos una maniobra fuera de lugar, todo puede complicarse. Por tanto: vamos a dar certidumbre construyendo programas reales, financiables, sostenibles y en la medida que la provincia pueda diseñarlos, gestionarlos y financiarlos".
Esa fue la forma en que, quizá, vio que podía compensar la falta de anuncios ratificatorio de su reciente acuerdo con los gremios docentes y la admnistración pública en general, que espera por la recomposición salarial.

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