En 20 días se anotaron 150 familias en el registro de hogares solidarios

En apenas veinte días desde que arrancó la campaña en busca de hogares solidarios para chicos separados de sus padres, 150 familias ya se anotaron para participar del proyecto en la provincia.

Por María Laura Cicerchia / La Capital

En apenas veinte días desde que arrancó la campaña en busca de hogares solidarios para chicos separados de sus padres, 150 familias ya se anotaron para participar del proyecto en la provincia. El número de aspirantes da cuenta de una significativa respuesta a la convocatoria del Ministerio de Desarrollo Social provincial, que apunta a brindar contención a más de un centenar de niños y adolescentes hoy alojados en instituciones.

En Santa Fe hay unos 650 chicos apartados de su núcleo familiar para proteger sus derechos ante situaciones de violencia, abuso o abandono. La enorme mayoría, alrededor de 500, residen en instituciones que trabajan con pequeños grupos. Otros 150 viven al amparo de las 115 familias solidarias que ya integraban el registro provincial. El programa funciona desde 2007 pero el ministerio lo reimpulsó hace menos de un mes con la intención de contener en hogares familiares, de manera transitoria, a más de cien chicos.

"Fue buena la repercusión", evaluó la titular del área, Mónica Bifarello. En poco tiempo, 150 familias interesadas quedaron anotadas en un registro y ahora participarán de una serie de entrevistas hasta obtener la admisión. Del total de aspirantes, alrededor de 70 familias son de Rosario. Son, en general, parejas que ya tienen chicos e incluso familias numerosas.

"La idea era duplicar las 115 familias solidarias actuales. Obviamente no podemos pensar en una gran multiplicación porque hay que tomar con mucha responsabilidad este sistema", planteó Bifarello, quien aclaró que no existe un plazo para anotarse en el registro porque el proceso de admisión seguirá abierto. Está dirigido a personas solas y parejas con o sin hijos que no estén inscriptas en listas de adopción.

El relanzamiento del programa se dio casi en simultáneo con el cierre del Hogar del Huérfano, una institución centenaria de Rosario que dejó de alojar a niños para adaptarse a los lineamientos de la ley de protección de los derechos de niños y adolescentes. Es la 26.061, de 2006, que fue replicada y reglamentada en la provincia.

La norma plantea la institucionalización como última medida, por un plazo perentorio y en lugares con no más de quince plazas, con el objetivo de que se parezcan lo más posible a hogares familiares. En la provincia hay 16 hogares oficiales, a los que se suma más de una decena de lugares de alojamiento transitorio.

"La ley nos pone algunos desafíos como adaptar las instituciones a un sistema de protección integral, con una fuerte insistencia en que los niños se desarrollen en su propio contexto familiar. Hay que hacer un esfuerzo para que se mantengan los vínculos del niño con su familia o la familia ampliada, como abuelos o tíos", remarcó Bifarello.

Los plazos.El objetivo es que la mayor parte de los chicos permanezca con una familia solidaria durante la intervención, que tiene un plazo de un año y medio. En caso de que resulte imposible revincular al niño con su núcleo familiar en ese lapso, los jueces de familia pueden declarar su estado de adoptabilidad.

Bifarello señaló que una meta para este año es "que ningún niño tenga esos plazos vencidos". "Cuando empezamos a aplicar la ley nos encontramos con niños internados por años en instituciones. Hoy estamos en plena tarea de revisar las medidas excepcionales para ajustarlas al plazo legal", agregó.

De todos modos, aclaró que los chicos en esta situación "son los menos, se trata de casos que vienen de muchos años en instituciones".

Otro rasgo del programa es que, además del seguimiento de los hogares solidarios, se realizarán actividades grupales para el intercambio de experiencias entre las familias que abren sus puertas a chicos en riesgo.

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