Anhelo transformado en una fábrica de marcos

La empresa "JKM Atelier" realiza, desde hace más de 30 años, producciones de diversos tipos de características. Vende sus realizaciones a clientes de Córdoba, Tucumán, Entre Ríos y Provincia de Buenos Aires. Encuadraron elementos insólitos: desde ramos de flores hasta armas.
La afluencia de mujeres, encabezando proyectos industriales en Santa Rosa, es cada vez más visible. Uno de los ejemplos se vislumbra en la personalidad de Elva Ofelia Beneitez, la propietaria de "JKM Atelier", una reconocida fábrica de marcos para cuadros de esta ciudad que, desde hace más de 30 años, se impuso progresivamente en el mercado local, provincial y nacional.

La entrevistada nació el 3 de noviembre de 1947 en Doblas. Su padre se dedicaba a tareas de producción agropecuaria mientras que su madre era ama de casa. En tanto, la mujer cursó los estudios primarios y secundarios en Santa Rosa y, tras culminarlos, conoció a Mario, su futuro esposo y con quien se casó en 1968.

Una vez casados, el matrimonio se trasladó a Trenque Lauquen donde comenzaron a escribir su propia historia. "En 1980, con mi marido a la cabeza, decidimos dedicarnos a una actividad poco explorada en ese momento: la realización de marcos para todo tipos de cuadros", sostuvo. Y amplió que, cinco años después, Elva y Mario se mudaron a la capital pampeana y derivaron la idea de su negocio a Santa Rosa.

"Siempre estuve a la par de mi marido y, de esta manera, aprendí todo lo que tenía que aprender. Estuvimos 18 años, desde ese momento, en un local ubicado en General Pico al 200 de Santa Rosa y luego nos mudamos a Garay Vivas al 1.000", detalló Beneitez.

Prensado.

El matrimonio tuvo tres hijos: Carina, Marcelo (quienes trabajan en la actual fábrica de marcos) y José María, el propietario de la única sucursal de la firma, ubicada en General Pico. "JKM Atelier" tiene en la actualidad dos empleados que, a la par de la propietaria y su hija, trabajan en el taller ubicado en la esquina de General Pico y Don Bosco. "En la empresa empezamos de abajo pero, de todas maneras, vamos agregando nuevas implementaciones y nos perfeccionamos a través de las especializaciones", dijo Beneitez.

La mujer, durante el transcurso de la entrevista, informó que la materia prima que utilizan para la realización de los marcos es varilla, vidrio y láminas que compran directamente desde los locales especializados de Capital Federal y Río Cuarto.

En tanto, el proceso de fabricación, de acuerdo con la entrevistada, comienza con la colocación de las láminas en las máquinas especiales. "Luego, pegamos o prensamos la lámina que colocamos en una mesa especial, se testea y corta la varilla, y directamente se arma el cuadro", agregó.

Varillas.

Por su parte, los propietarios y empleados de "JKM Atelier" utilizan una importante cantidad de máquinas situadas en el taller del local, un galpón de espacio amplio y acondicionado, ubicado detrás de la vivienda. "Utilizamos guillotinas, máquinas para cortar varillas, engletadoras, (la herramienta que une los marcos) y dos prensas", puntualizó.

La pequeña y mediana empresa obtuvo, con el tiempo, una importante cantidad de clientes, no sólo en La Pampa sino en diversas provincias del país. "Vendimos nuestros productos a distintos pueblos de la provincia, Córdoba, Tucumán, Entre Ríos, y provincia de Buenos Aires", dijo Beneitez. Para la mujer, es muy difícil estipular los precios de los productos debido a que, en su mayoría, son trabajos que realizan por clientes, es decir en forma particular. "Nosotros somos muy tradicionales para hacer cuadros y para vivir nuestra cotidianeidad", dijo. Y añadió: "Hoy, en nuestra propia casa, cumplimos con un sueño, aquel que iniciamos con mi marido en la década del '80, cuando desarmando un cuadro a él (su esposo) se le ocurrió que, de esa manera, podía canalizar su idea de hacer de esto un trabajo", completó.

Desde flores hasta armas.

Durante el transcurso de la entrevista, Beneitez dijo que los clientes les llevaron, para enmarcar, todo tipo de elementos. "Desde que estamos en este mercado, le hicimos el marco a ramos de flores, diversas armas y una gran cantidad de reliquias familiares", sostuvo Beneitez. Y amplió: "Nos han traído los elementos más insólitos, de distintos tamaños y medidas". La entrevistada recorre el taller, revisa cada uno de las máquinas y muestra las producciones con orgullo. "Nos costó llegar a tener esta pequeña empresa pero, con esfuerzo y sacrificio, lo pudimos lograr", sostuvo.

Comentá la nota