La angustiante espera de los familiares

La angustiante espera de los familiares
A pocos metros de la tragedia se montó un operativo de Atención a la Víctima. Más de 30 personas asistieron a los damnificados.
En una tensa espera, familiares y amigos de personas desaparecidas se resguardaban en asientos improvisados. Sentados en el cordón o en bancos de colegio que trajeron sobre el mediodía, intentaban sobrellevar la situación frente a la delegación del ISSN, a pocos metros del lugar de la tragedia. Allí, en Godoy 370, se montó un operativo de Atención a la Víctima para ayudar a los familiares en las horas de espera y angustia por saber algo de sus seres queridos.

Un psicólogo, un psquiatra y cerca de 30 personas estuvieron ayer a disposición de los familiares. “Tratamos de brindar contención, agua y alimento, no sólo a los familiares, sino también a la gente que está trabajando acá. Además, se abrió una línea directa para familiares (4460432) para que puedan consultar y ser informados. Se acercaron muchos familiares de las personas desaparecidas”, señaló Maximiliano Peloc, el delegado de la sucursal del ISSN de la zona oeste.

Llantos y rostros desencajados, luego de toda una noche de vigilia, reflejaron el malestar que acarreó la tragedia y las extensas horas sin saber de sus familiares.

La Policía dispuso un vallado sobre la calle Godoy -frente a la sucursal del Banco de la Provincia de Neuquén (BPN)- hasta Belgrano, para resguardar el dolor de los familiares.

“¿Por qué los funcionarios hablan sólo con la prensa y no se acercan ni siquiera a saludarnos, a preguntar cómo estamos?”, dijo en voz alta una persona cercana a una de las mujeres fallecidas.

En cada una de las esquinas próximas al edificio de la Cooperativa Obrera se realizaron hasta dos vallados para filtrar el acceso al lugar de curiosos como así también de la prensa.

“Avanzamos a pasos pequeños, la búsqueda tiene que ser muy minuciosa y cuidadosa. Y en la medida que avanzamos se les suministra información a los familiares de forma inmediata”, aseguraba poco después del mediodía Vanina Merlo, directora de Defensa Civil de la provincia. Sin embargo, con el paso de las horas, a pesar del arduo trabajo de los rescatistas, la información llegaba de forma escasa y espaciada.

La panadería que está frente al Centro de Atención a la Víctima abrió a las 7.30 e hizo las veces de búnker de un grupo de familiares que esperaba noticias de un profesor de la EPET 5 -contigua al depósito de la Cooperativa-, quien fue a comprar papel higiénico para el colegio y quedó atrapado bajo los escombros.

A diferencia de la noche del siniestro, esta vez sólo tres ambulancias estuvieron estacionadas a pocos metros del edificio derruido de la sucursal 84. Pero el tránsito de camionetas, camiones y personal fue constante.

“Recién se lleva despejado un 30 por ciento del total de la losa derrumbada. Falta una pluma grúa que supuestamente va a traer una empresa de servicios que se puso a disposición. Queda mucho trabajo por hacer”, dijo un operario municipal con un casco de seguridad bajo el brazo.

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