Las caras de los vendedores reflejan la aflicción y el malestar por lo que le pasó a una compañera de trabajo. Desde la Asociación de Amigos de calle San Martín advierten que la inseguridad es un grave problema para el sector comercial de la ciudad.
En los locales vecinos, el sentimiento era parecido y se sumó la perturbación que les generaba pensar en la posibilidad de que vuelva a pasar. Tal es así que el mismo miércoles a la tarde, el vigilador de la agencia Guerín Seguridad que circula por la peatonal, recibió más llamadas de las habituales. Las advertencias procedieron de las vendedoras de locales de ropa de mujer que se asustaban cuando ingresaba un hombre solo o le pedían con señas al agente que se quede controlando desde la puerta.
El estado de alerta no tiene que ver con una cuestión de género, obviamente, y se hizo extensivo a otros sectores de la ciudad. Las empleadas del local Notting Hill, en bulevar casi Belgrano, adoptaron como norma desde diciembre cuando fueron asaltadas no permitir el ingreso de hombres solos.
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