Solo quienes han sido fiscales saben con exactitud lo que ello implica. Solo unos pocos saben de las ocurrencias que suelen surgir en estas extensas y agobiantes jornadas democráticas. Las más de las veces, estas experiencias suelen lindar lo cómico o, cuanto menos, lo llamativo. Veamos.
Entre la fiscal general de Guido Carlotto y los fiscales de Pablo Bruera se peleaban por el orden de las boletas en el cuarto oscuro. Vinieron otros fiscales de otros edificios y siguieron la disputa hasta que combinaron poner dos pilones de cada uno. Los demás fiscales, medio en bolas, no dijeron nada hasta que se escuchó: “Yo soy la fiscal de Zabaletta”, y todos la miraron. Luego opinó: “¿Las mías dónde van?”. Y para cerrar tiró: “Pacha (¿será Pacharotti?) me dijo que van todas juntas”.
ANÉCDOTA II: “EL FAMOSO BOLSO”
Mientras uno de los dos militares cabeceaba en una silla porque estaba agotado de estar tres días adentro del club, entró una mujer para quejarse. La queja sorprendió a todos los fiscales generales, porque siempre se da al revés: “Quiero saber dónde dice que no puedo entrar con bolso al cuarto oscuro”. Todos se miraron, siempre la gente protesta cuando otro entra con bolso. Todos se miraron nuevamente, ninguno tenía la ley electoral. “La tiene el encargado de edificio -dijo uno- pero recién salió”.
ANÉCDOTA III: “EL DE LOS CONTACTOS”
En un alto en la fiscalización, el grupo de fiscales generales se reunió a tomar unos mates y dentro de los oficialistas comentaban de una u otra gestión, de este u otro allegado que solucionaba los problemas. Ya con el recuento en marcha y los número puestos, le digo: “Viejo, por qué no me mandás a poner la luz de en frente de casa que tengo la lámpara y el portalámparas”. Y me contestó: “Es que... Yo no... Llamalo a Sultano pero no de parte mía porque…”.
ANÉCDOTA IV: “QUIÉN SE ROBÓ LAS BOLETAS”
“El zorro pierde el pelo pero no las mañas”, saben decir y éste fue el caso de un votante que cerca, de las 17.30, casi sobre el cierre de los comicios y para recordar la actividad de otros años, se robó todo el pilón de boletas de la Coalición Cívica. Al pedo, la gente no se la llevaba, daba la sensación que ponían más en la pila.
ANÉCDOTA V: “ERROR INVOLUNTARIO”
Ya cerrado el edificio, solamente faltaban algunos votantes de una mesa, una chica rubia, muy linda, de unos veinte años, entregó su documento y dijo con voz clara el número de orden. Uno de los fiscales, dijo: “Tal apellido, Romina Isabel”, y la chica respondió: “No, la de abajo: Tal apellido, Carlos Alberto”.
ANÉCDOTA VI: “ME FUI A COMPRAR CIGARRILLOS”
En horas de la tarde llegó el momento menos pensado, “Don Tito”, un fiscal general, llamaba al militar más próximo. El motivo: “Venga, venga, la presidenta de mesa vino con la urna, me la dejó y se fue al kiosco a comprar cigarrillos”. Y se le escuchó decir a “Don Tito”: “Me tenía que haber preparado algunos sobres firmados”.
ANÉCDOTA VII: “LOS TIRANOS ANTIDEMOCRÁTICOS”
Una fiscal general de la lista de Guido Carlotto, que ya había peleado toda la mañana por la ubicación de boletas, se acercó a la oficina en donde hacían base y compartían la elección los fiscales generales de todos los partidos (PJ, FpV, UCR, CC, Izquierda y CONFE), en un marco de cordialidad pocas veces visto y en compañía de un representante legal dijo “yo voy a votar acá” y todos le dijeron que no, que debía votar en donde estaba empadronada. El legalista la miró y le dijo “tienen razón”, y con lágrimas en los ojos dijo “acá son antidemocráticos” y se fue.
ANÉCDOTA VIII: “SIN TRABAJO”
Lo rápido de la elección dejó sin trabajo a un par de chicas, que no pudieron repetir la maniobra que hicieron en las primarias del 14 de agosto en la puerta de la escuela 25 de Villa Elvira, cuando, para apurar la votación, “prestaban” a una niña para que la lleven en brazos. Ese día, luego de hacerlo en casi ocho oportunidades, el policía de la puerta les dijo: “Por favor, por lo menos cámbienle la mantita”. (www.REALPOLITIK.com.ar


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