Andrés Birello: “El embarazo en adolescentes es riesgoso”

El médico ginecólogo, integrante del directorio del Sanatorio Junín, afirmó que el número de embarazadas precoces “creció” en los últimos años.
En la Argentina, sobre un total de 700 mil embarazos anuales, uno de cada 6 corresponde a menores de 19 años. Esta cifra, que ha crecido paulatinamente en los últimos cinco años, constituye una problemática para quienes trabajan en la prevención con adolescentes.

Así lo afirmó el ginecólogo y obstetra de nuestra ciudad Andrés Birello, para quien la educación sexual en las escuelas es lo que da mejor resultado para evitar embarazos precoces.

“Estudios hechos en los países donde se ha logrado disminuir el índice de embarazos tempranos revelan que la información sobre sexualidad que más incorporan los adolescentes es la que reciben en las escuelas”, afirma Birello, integrante del Directorio del Sanatorio.

“No es casualidad, es el ámbito donde más se desinhiben y donde más se animan a preguntar y a plantear todas las dudas”, añade.

El profesional asegura que, en el país, el índice de embarazos en la franja que va desde los 10 a los 19 años se mantuvo estable en los 90, pero a mediados de la última década volvió a crecer. “Estamos muy por encima de la media de los países del primer mundo”, sostiene.

El especialista aclara que la charla con los padres es muy importante, pero su experiencia en los consultorios del Sanatorio le dice que son pocos los casos donde las adolescentes se sienten habilitadas a hablar abiertamente dentro del hogar.

Birello entiende que las campañas de prevención en los medios de comunicación también hacen un aporte a la problemática, por cuanto informan sobre lo importante que es el uso de preservativos, el uso de pastillas anticonceptivas y los cuidados para evitar enfermedades de transmisión sexual.

Es “más riesgoso”

“Un embarazo para una chica adolescente es riesgoso, no sólo por lo que implica para el desarrollo personal, sino desde el punto de vista médico. La peor parte la llevan las niñas de entre 10 y 14 años, que por su edad tienen entre cuatro y seis veces más riesgo de padecer enfermedades durante el embarazo”, advierte.

“Este riesgo está implícito más allá de si la forma de nacimiento es por cesárea o por parto natural. La adolescencia no es sinónimo de embarazo por cesárea sino todo lo contrario, si están dadas las condiciones obstétricas, el parto natural es el mejor para las chicas adolescentes”, afirma.

Controles

En casos de embarazos precoces, el ginecólogo recomienda no menos de 12 controles durante los nueve meses de gestación: “En este punto es muy importante que haya buen diálogo en el hogar, ya que cuanto antes pueda anunciar su embarazo, más rápido comenzará con su primer control médico”.

En cuanto a las actividades que pueden o no realizar las adolescentes embarazadas, Birello dice que –salvo restricciones médicas- se les prohíbe las que implican un alto rendimiento y se les sugieren aquellas que tienen que ver con la natación, caminatas, baile y pilates, entre otras.

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