El jefe del bloque de legisladores del PRO sostiene que el sistema de boleta única y primaria obligatoria es un mecanismo más transparente que el vigente hoy en la Ciudad.
Está por ingresar en la Legislatura un proyecto de reforma política que contempla el sistema de boleta única y primaria obligatoria para jefe de Gobierno porteño. ¿Nos puede dar más detalles?
La boleta única ya se usa en Sante Fe y en Córdoba. La idea es que la Ciudad de Buenos Aires también se sume a esa tendencia y genere algún tipo de movimiento a nivel nacional. Es el mecanismo más transparente y práctico para evitar situaciones como el robo de boletas o las boletas apócrifas.
También habrá primaria para elegir jefe de Gobierno porteño. Esta vez, Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti van a poder medirse en las urnas.
La crisis de 2001, entre otras cosas, les pegó de lleno a los partidos políticos, que son el principal sostén de la vida democrática. La idea de la reforma es fortalecer el esquema de partidos políticos, planteando reglas claras y que cada afiliado que quiera ser candidato de los partidos sepa de antemano a qué atenerse.
La diferencia respecto de la primaria de Nación es que acá se elige sólo jefe de Gobierno. El vicejefe lo elegiría el ganador.
Es la posibilidad de que el ganador incorpore en su fórmula al que quiera, incluso al que derrotó en esa interna o de poner un extra-partidario en la fórmula.
¿Cómo ve el futuro del PRO en la ciudad? Macri ya planteó que quiere ser presidente. ¿Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti siguen queriendo gobernar la Ciudad?
Me parece que el PRO está en inmejorables condiciones para ganar nuevamente en 2015. No es algo que estemos pensando hoy, pero me parece que si seguimos haciendo las cosas como hasta ahora, el escenario es muy favorable. Hoy Gabriela y Horacio son los que están mejor posicionados, pero la verdad es que faltan tres años y pico, en los puede pasar de todo.
¿Qué opinión le merece el procesamiento de Durán Barba?
Que es una decisión política más que jurídica. Lamentablemente, hace ya varios años -sobre todo desde que está el kirchnerismo en el poder- que estamos acostumbrados a este tipo de decisiones enmarcadas en la estrategia de desgastar. Algunos ya casi lo sentimos como una batalla psicológica para desgastar al adversario político con este tipo de cuestiones. Aprendimos de esto que no tenemos que caer nuevamente en el error de gastar tiempo en salir a defender y perder la relación con la gente, porque obviamente no hay punto de comparación entre el procesamiento del jefe de Gobierno con el de un asesor, pero lo que notamos es que eso no complica en lo más mínimo ni la gestión, ni la imagen, ni la relación con el electorado.
Y si la Justicia condenara a Macri en la causa por las escuchas ilegales, ¿cree que se complicaría la relación con la gente?
No barajamos esa hipótesis bajo ningún concepto. Cuanto antes empiece el juicio oral mejor, aunque no tiene fecha todavía, y conociendo y viendo el comportamiento de Oyarbide seguramente lo estire lo más posible, cosa de estar en esta suerte de limbo y complicar la elección de 2015. Pero bueno, la Argentina hoy sufre lamentablemente un serio embate político sobre la independencia de la Justicia. De alguna manera es nuestra responsabilidad tratar de que eso deje de suceder, pero de ningún modo consideramos la posibilidad de la condena y entendemos que apenas empiece el juicio oral toda esta mentira se va a caer.
Pero ustedes critican a la Justicia cuando toma una decisión contra Macri y la aplauden cuando investiga, por ejemplo, a Amado Boudou.
Me parece que la Justicia está mal en los dos casos: en un caso trata de perjudicar y en el otro, de beneficiar. Nosotros entendimos que fue un disparate la separación del procurador Esteban Righi por el tema de Boudou y forma parte de la misma estrategia político-judicial.
Hasta hace poco, Macri era el antagonista central del gobierno nacional. Ahora parecen ser Daniel Scioli y Hugo Moyano. ¿Cómo explica este fenómeno?
Lo de Moyano lo veo como un divorcio no acordado, con ribetes escandalosos. Pero es la pelea de un mismo sector político. La sociedad de Moyano con los Kirchner comenzó el día uno y ha sido una de las sociedades políticas más fuertes por lo menos de la era kirchnerista. Lo que vemos es el ruido propio de una pelea de dos ex socios, que siempre es mucho más ruidosa que la de dos adversarios políticos, porque es de alguna manera antinatural e imposible de argumentar de un lado o del otro.
¿Y a ustedes les conviene o les saca protagonismo de cara a 2015 este corrimiento de adversario?
Lo que pasa es que cuando uno gestiona un distrito tan importante como la ciudad de Buenos Aires, una pelea de esta envergadura nunca es buena, independientemente de la conveniencia política coyuntural. Me parece que lo preocupante acá es la repercusión que tiene en la vida política institucional y sobre todo económica del país. Creo que cualquier ruido en la economía de este país repercute muy fuerte en las cuentas públicas de cualquier distrito y en la ciudad de Buenos Aires también. Desde el lado político no hacemos una evaluación de la conveniencia de la pelea de Moyano con Cristina. Me parece que nosotros tenemos que hacer nuestro camino, que es el de seguir trabajando en la construcción del PRO a nivel nacional y lentamente, digo porque estamos recién en 2012, en la construcción de la candidatura presidencial de Macri. Como resuelva el kirchnerismo su sucesión interna es problema de ellos.
Hay un sector del PRO, el PRO-peronismo, que apoyó la movilización a Plaza de Mayo de Hugo Moyano y lo mira con mucha simpatía.
El PRO desde su concepción es un espacio donde convivimos muchos que no venimos de la política con peronistas, radicales y gente de otros partidos. Creo que nos enriquece como espacio. Todo el PRO estaba de acuerdo con el reclamo del tema de ganancias, pero ninguno estuvo de de acuerdo con el formato de paro y movilización por los inconvenientes que genera a la sociedad en su conjunto ese tipo de manifestaciones. En ese sentido, vi al PRO-peronismo coherente con su discurso histórico de reivindicación de los derechos de los trabajadores y circunstancialmente la coincidencia en el reclamo que el otro día encabezó Moyano.
Pero a usted Moyano no le gusta.
No me parece ponerlo en términos de gustos. Yo digo que prefiero un sindicalismo más moderno, dialoguista, de otro estilo, pero por supuesto que uno no puede más que respetar la elección libre y democrática de los trabajadores de quién quieren que los represente.
¿Cómo definiría este momento de la gestión?
Hay ejes fundamentales que tienen que ver con las políticas sociales, que son las que se llevan la mayor parte, y con la modernización del Estado. Hay un eje al que cada vez se le va a ir dando más preponderancia, la agenda verde, un concepto que estamos implementando transversalmente en todas las medidas de gobierno.
¿Cómo van a usar la ampliación presupuestaria que aprobó la Legislatura?
Se destinará a incrementar en 390 millones la inversión en infraestructura vial. También se prevé un aumento de los fondos destinados a la Ceamse y de los créditos para recicladores urbanos. Y quiero destacar que una parte importante se utilizará para solventar los aumentos salariales acordados. Por último, 53 millones serán transferidos a Sbase (Subterráneos de Buenos Aires).
¿Cómo le está yendo como jefe de legisladores del PRO?
Muy bien, estoy contento. Diría afianzado, acompañado por todo el bloque y sobre todo por aquellos que tienen mucha más experiencia política. Siempre entendí que este tipo de conducciones no se resuelven de un día para el otro. Sabía que acomodar los roles de cada uno de nosotros iba a llevar tiempo. Ese tiempo nos lo dimos de una manera respetuosa y sana.







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