En una entrevista con LA NACION, el prestigioso vaticanista italiano dijo que continuarán las investigaciones de graves delitos del caso
"En pocos días comienza el Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, y, por otro lado, el Año de la Fe, sin contar que tendrá lugar el 50° aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II. Es lógico que en el Vaticano nadie quiera que el juicio eclipse todos estos eventos importantísimos para la Iglesia", dijo Tornielli, en una entrevista con LA NACION.
-¿Qué espera del "juicio del siglo"?
-Espero un proceso breve, que concluirá con una condena para Paolo Gabriele y otra, mucho menor, para el programador informático Claudio Sciarpelletti. Es muy difícil que no haya una condena para Gabriele, porque no sólo existe su confesión, ya que en los interrogatorios admitió que fue él quien le pasó documentos al periodista Gianluigi Nuzzi (autor del libro Su Santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI ), sino que también fueron encontrados papeles en su casa.
-¿Con esa condena quedaría resuelto el VatiLeaks?
-No, no queda resuelto por el simple hecho de que la misma justicia del Vaticano, según puede leerse en la sentencia que envió a juicio a Gabriele y a Sciarpelletti, decidió separar el delito de hurto agravado cometido por Gabriele e investigar, por otro lado, delitos más graves presentes en el caso, como vilipendio de las instituciones del Estado, calumnia, difamación e inviolabilidad de secretos, por los que podrían estar involucradas otras personas. Se trata de imputaciones muy delicadas, que confirman que el Vaticano mismo sabe que este juicio no termina con el VatiLeaks.
-¿Cuánto podría durar el juicio al ex mayordomo?
-Si las partes no presentan excepciones y no llaman a muchos testigos, o si la defensa no tuviera nada que decir, podría cerrarse en dos días...
-¿Cree que algún día se sabrá la verdad?
-El punto es entender qué red de personas pudo haber colaborado con Gabriele, más allá de Sciarpelletti, que tuvo un rol muy menor. Por otra parte, algo más importante es entender si el ex mayordomo fue manipulado por alguien y por quién o quiénes. Y aquí volvemos a las preguntas sin respuesta que dejó un artículo del [diario] alemán Die Welt, publicado en julio, que implicaba a Ingrid Stampa, la gobernanta de la Casa del Papa; al obispo Josef Clemens, ex secretario de Ratzinger durante 19 años, y al cardenal Paolo Sardi, antiguo vicecamerlengo y uno de los ayudantes del Papa al escribir sus discursos. Estas tres personas, que nunca se llevaron bien con el actual secretario del Papa, don Georg Ganswein, podrían haber inspirado a Gabriele a la acción. En ese clima de envidias y peleas podría haber nacido el VatiLeaks. Y lo notable es que ese artículo fue desmentido ocho días después de haber aparecido en la prensa alemana, cuando fue reproducido por La Repubblica, con dos comunicados del Vaticano..

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