Un shock de competividad “consensuada” comienza a ser analizado por el gobierno francés.
Las 35 horas semanales son la vaca sagrada socialista . Una herencia de Martine Aubry, ministra de Asuntos Sociales bajo el gobierno de Lionel Jospin. El problema es que su aplicación ha dinamitado la competitividad de las empresas aunque nadie se atreve públicamente a cuestionarla y sea sólo un argumento batido por la conservadora UMP en las elecciones.
Con el 64% de los franceses descontentos con su accionar, según una encuesta de Le Figaro , Hollande salió a encuadrar el debate sobre los alcances de esta competitividad y a sofocar el incendio que provocó la “filtración” de las propuestas de Gallois, que se conocerán oficialmente el 5 de noviembre.
Hollande, tras admitir que la competividad se apoyará en las ideas de Gallois, puso un pie en el freno. “Hoy no tenemos más tiempo de diferir las opciones. Esta es la estrategia de competividad que el gobierno prepara sobre la base de proposiciones del informe de Galloi”, declaró el jefe de Estado.
Hollande prometió “un pacto de competividad” que diferencia del shock. “Es un conjunto de políticas que deben ser movilizadas.Yo entonces propongo un pacto entre todos los actores”. Hollande puro: si debe laudar, siempre gana el consenso, con todos los actores alrededor de la mesa.

Comentá la nota