A punto de cumplir 30 años desde su sanción, en las postrimerías de la última dictadura, el actual código contravencional de Pilar tiene los días contados. Desde esta semana, una comisión especial del Concejo Deliberante analizará íntegramente ese cuerpo normativo con la misión de aggionarlo.
La concejal Liliana Alfaya, presidenta del bloque del Frente para la Victoria, definió al código como “el acuerdo social de las reglas de juego que nos ponemos los pilarenses para convivir”. En ese sentido, señaló que “tiene que reflejar los problemas actuales, que no son los mismos que hace 30 años”.
De hecho, el actual código establece sanciones para una serie de faltas que parecen haber quedado anacrónicas y, en algunos casos, bordean el ridículo. Por ejemplo, prohíbe dejar las bicicletas en la vereda y obliga a ponerles alarma. También prevé multas para el que camine por la calle usando short de baño.
“Todavía nos rige el mismo código contravencional del año 82 y pasaron muchos años entre aquel final de la dictadura y los 30 años de democracia que llevamos”, sostuvo Alfaya.
Más duro
El cambio de código persigue dos fines principales: modernizar el cuadro de las faltas que contempla y endurecer las sanciones para los asuntos que se consideren cruciales.
“Es la búsqueda de la manera en la que todos cumplamos la regla y el que no lo haga tenga las sanciones que correspondan, y que sean proporcionales a la regla que infringe”, definió Alfaya.
Entre los temas a los que apuntó la concejal están las sanciones para “lugares que vendan alcohol fuera de los términos permitidos y a los que dejan entrar menores”. “Hoy hay contempladas multas, pero si eso es lo que se define como importante hay que rever la sanción que se le aplica para que sea más grande”, adelantó.
La necesidad de la reforma fue consensuada por todos los bloques. Y, como se dijo, el próximo martes será invitado a participar el juez de Faltas Zamarripa. Será el primero de una serie de representantes de organismos del estado y entidades sociales que integrarán la comisión en forma permanente o como invitados especiales.
De esa manera, buscan evitar que pase como en otras ocasiones en las que textos normativos estudiados y promocionados finalmente no pudieron llevarse a la práctica. La ordenanza que prevé multas para los padres de menores que cometan infracciones es uno de los ejemplos más claros.
“Uno a veces cree que hace la mejor ordenanza porque contempla un problema puntual, pero en la práctica se encuentra con que hay dificultades para su aplicación que no se tuvieron en cuenta”, admitió Alfaya.
Desde esta semana, cuando comience a trabajar la comisión que reformará el código, esas y otras faltas comenzarán su camino a convertirse en piezas de museo.
Modelos
La presidenta del bloque oficialista de concejales, Liliana Alfaya, informó que ya se está investigando con códigos contravencionales de otros distritos que tengan similitudes con Pilar a los que podrán tomar como modelos.
Por el momento, no se definió qué tan profunda terminará siendo la reforma. “Todo se pone en discusión, después veremos qué puede seguir igual y qué hay que cambiar”, sostuvo.
Ejemplos
Las infracciones que el tiempo se llevó
La actual ordenanza 44/82 contempla algunas reglas insólitas que, por los propios usos y costumbres ya quedaron en desuso, pero que ahora deberán salir del todo del texto normativo.
Varias de ellas refieren a las infracciones vehículos. “Mirar hacia atrás sin motivo que lo justifique” o “cortar filas de escolares, procesiones o cortejos fúnebres”, contemplan multas de 10 a 15 sueldos municipales, actualmente fijados en unos 1.500 pesos cada uno.
De la misma manera, establecen multas de hasta diez sueldos por “salpicar las aceras o desplazar el agua o barro de la calzada hacia los transeúntes”.
Las normas incluyen a las bicicletas: prohíbe dejarlas sobre la vereda y establece multas para las “que no estén provistas de sistema de alarma”.
También habrá multas de 20 sueldos para colectivos que no tengan libro de quejas. Está prohibido, además, “el uso de radios o aparatos estereofónicos”.
La venta ambulante también queda prohibida, tanto en la calle como en el transporte público. Incluso especifica la prohibición de vender pescado fresco.
Otras de las prohibiciones contempladas en la norma actualmente vigente son:
• Uso de la indumentaria de baño en la vía pública, transportes públicos o en locales comerciales.
• También establece que “se impondrán hasta dos sueldos de multa por cada canino que circule sin bozal”.
• Y habrá “hasta tres sueldos de multa por lavar automotores en la vía pública, o ubicar en la misma vehículos con destino a la venta”.
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