A siete meses de la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle, el Laboratorio de Teledetección del INTA Bariloche elaboró un mapa de distribución de las cenizas caídas en las provincias de Río Negro y Neuquén en el que se diferencian las áreas afectadas por distinto grosor de la capa de ceniza caída.
Entre los cambios más significativos observados en este sector en comparación a la situación inicial, el documento indica que en un área reducida y próxima al volcán, se distingue una nueva deposición de material más fino de 5 a 8 centímetros de espesor sobre la capa de pumicita depositada al comienzo de la situación y al sumarse esta nueva capa se debió generar una nueva clase 11. También el monitoreo señala que en algunos sectores se verificó una disminución del espesor de la capa de ceniza. Explicaron que posiblemente se deba a que la la ceniza se halla más compactada por efecto de las precipitaciones, que a una disminución real de la cantidad de residuos volcánicos acumulados.
En el sector este se observó fuertes procesos de redistribución de la ceniza, principalmente por acción del viento. Señalaron que se debe a la menor cobertura vegetal, a la granulometría más fina del material y a las menores precipitaciones.
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