Analistas creen que no habrá ruptura con gremios

Luis Tonelli, Miguel Gadano y Dante Palma coinciden en que la relación entre el Gobierno y el sindicalismo será conflictiva y que la oposición a Cristina vendrá de afuera y de adentro del FpV
Luis Tonelli: “El Gobierno no puede cortar la relación con el movimiento obrero organizado”

–¿El 2012 va a estar signado por la tensión entre el Gobierno y la CGT?

–Esta confrontación responde a una cuestión de estilo. En la visión de Cristina Fernández, la presidencia no tiene socios. Tiene colaboradores, empleados y personas que están más o menos cerca, pero es un poder que no se comparte. Compartir el poder es una necesidad. Cuando deja de existir esa necesidad, ese poder ya no se comparte. Por eso, la Presidenta busca redefinir la relación con Moyano.

–Es decir, el Gobierno apuesta a redefinir la relación con Moyano, no a cortarla de cuajo…

–No puede cortar una relación con el movimiento obrero organizado, ya que se trata de un gobierno con raíces peronistas. Pero además es un gobierno progresista que avanzó muchísimo en la relación institucional con el movimiento obrero, lo cual lo inhibe de alejarse de los sindicatos. A su vez, la economía da muestras de desacelerarse, por lo que es clave que las demandas sindicales no sobrepasen ciertos límites.

–¿Hay un intento de “desperonizar” al kirchnerismo?

–El kirchnerismo retoma esa primera época de Néstor Kirchner, en donde se intentó una “desperonización”. La cuestión fue que esa “desperonización” fue llevada a una pérdida de popularidad durante el conflicto del campo y tuvieron que cavar trincheras e ir a lo seguro. A tal punto que incorporaron a Moyano como el disciplinador del peronismo del conurbano cuando lo nombraron presidente del partido justicialista de la provincia de Buenos Aires. Se politizó a Moyano. De ahí la gran confusión de él y por eso demandó lugares en las listas. En el kirchnerismo está el proyecto de trascender al peronismo. Pero eso tiene una paradoja: está centrado y cargado sobre una persona y si quieren hacer que el proyecto trascienda al PJ tienen que ir más allá de Cristina.

–¿Es posible pensar el kirchnerismo sin el peronismo?

–El kirchnerismo debería haber fundado en estos ocho años una institucionalidad y organicidad más fuerte. Por el contrario, se encerró en la cúpula. Más allá de La Cámpora, no sé si son suficientes cuatro años para crear esa organicidad.

–¿Cree que tras el anuncio de su enfermedad la Presidenta comenzará a abrir el juego a otras personas y sectores?

–Los momentos críticos son favorables para redefinir las cosas porque la opinión pública se encuentra conmocionada, al igual que los sectores políticos. De todas maneras, creo que esta situación tiende a utilizarse para reforzar la épica del sacrificio militante y la cuestión de la supervivencia. Además, creo que al kirchnerismo le va a ser muy difícil pensar el poder de otro modo.

–¿Qué vislumbra para los próximos cuatro años de gobierno?

–Es un gobierno que depende mucho de exhibir continuamente capacidad de decisión. Su gran legitimidad se basa en eso, incluso antes que en el rumbo y la ideología. El kirchnerismo demostró que podía gobernar en un país en el que que los gobiernos gobiernen es algo bastante extraordinario. La dinámica del poder estuvo ligada a una gran dinámica de crecimiento y a un discurso progresista. En un eventual contexto en el que no quede claro su implacable eficiencia podría verse afectada su popularidad. Este Gobierno está obligado a no fallar.

–¿La oposición real al kirchnerismo vendrá por izquierda o por derecha?

–La oposición tiene un problema serio. Por un lado, hay figuras mediáticas y, por el otro, está la política territorial. Lo que faltan son organizaciones políticas. Los partidos son débiles. La UCR es dura de matar pero las demás fuerzas están atadas al sube y baja mediático.

–Más allá de los dirigentes y los partidos, ¿existe en la oposición algún proyecto alternativo al del Gobierno nacional?

–No creo que un partido popular pueda tener un proyecto alternativo a uno que es exitoso. Los proyectos alternativos están convergidos sobre proyectos exitosos. Para muchos radicales, éste es el proyecto que debería haber seguido la Alianza.

(Perfil: Politólogo, de la universidad de Oxford. Director de la Carrera de Ciencia Política (UBA). Integra la dirección de la Revista Debate. Es director Asociado en la consultora Mora y Araujo.)

Miguel Gadano: “Cristina va a querer ser la electora de su sucesor y mantener su influencia”

–¿Cuál será el principal desafío del Gobierno para este año?

–El principal desafío es económico. Deberá buscar el modo de fortalecer los mecanismos regionales, es decir, la cuestión institucional en relación con la economía con mucho acento en lo regional. El otro tema es la relación con las corporaciones, sobre todo con la sindical. Los sindicatos forman parte de la historia del peronismo, pero esa relación cada tanto tiene cimbronazos y hay que reacomodar las cosas. El Gobierno tiene que tomar decisiones económicas conflictivas. No plantea ajuste pero sí moderación. Aunque la relación será difícil, no romperá con el sindicalismo.

–¿En qué medida la suerte de la región, en especial la de la Argentina, está atada a la crisis internacional?

–La región va a estar de moda. Sufrirá menos la crisis económica, por lo tanto todo el mundo nos va a mirar. Es la primera vez en la historia que la región toma decisiones con cierta autonomía.

–¿La región va a sufrir menos el impacto de la crisis internacional sólo por su autonomía en materia económica o también por el tipo de liderazgos políticos?

–Por ambas cosas. Cuando uno tiene plata en el bolsillo se puede permitir ser más creativo y autónomo. También podríamos tener plata en el bolsillo y no serlo. Además, Estados Unidos mira poco a América latina, donde se dan liderazgos interesantes, que a su vez no son de un solo color. Por primera vez todos los países se reconocen como parte de una región.

–A lo largo de su campaña, la Presidenta insistió mucho en la necesidad de profundizar el modelo, ¿en qué medidas concretas se va a plasmar esa idea?

–El Estado va a estar muy activo en desarrollar los sectores que cree estratégicos para la Argentina. Eso significa profundizar el modelo, es decir, construir instituciones que integren al sector privado y al Estado. Esto no está exento de dificultades. El modelo que tiene la Presidenta en la cabeza es un modelo más pactado. Profundizar el modelo también es integrarse regionalmente. Se equivocaría quien piense que profundizar el modelo implica abandonar el capitalismo o estatizar.

–Hay sectores que elogian al Gobierno por su política de derechos humanos pero critican la Ley Antiterrorista, o destacan su política de no reprimir la protesta social a la vez que condenan la alianza con gobernadores que avalan la represión en sus provincias. ¿Es posible que el kirchnerismo salde esas contradicciones en pos de profundizar el modelo?

–No, forma parte de la sopa. Es imposible pensar que un partido del tamaño del Frente para la Victoria no tenga contradicciones.

–¿Es viable una oposición a este Gobierno por izquierda o está mejor parado el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri?

–Al Frente Amplio Progresista (FAP) le cambió el electorado y le va a cambiar. El electorado del FAP es antikirchnerista. Si quiere conservar a ese electorado va a tener que resolver si es un frente de centro izquierda, crítico del Gobierno porque tiene alianzas autoritarias, o es el radicalismo del año 50. Otro problema es la derecha. La Argentina necesita un partido de derecha estructurado. La Presidenta debate con las corporaciones porque no hay nada del otro lado. Macri necesita construir un partido nacional y lo está haciendo desde el conurbano, no sólo desde Vicente López.

–¿Macri podría ser la cabeza de ese partido?

–Podría ser, pero aún está lejos.

–¿En qué medida la oposición va a poder acumular políticamente a partir del ámbito parlamentario?

–Cuando eran mayoría, la oposición iba desde Fernando “Pino” Solanas hasta Francisco de Narváez. Salvo decir “Cristina mala, mala”, no se iban a poner de acuerdo en nada. El Congreso puede ser un buen lugar para la oposición pero hoy está ausente porque está procesando sus heridas. Tiene que organizarse para enfrentar las elecciones de 2013. A su vez, ese año va a comenzar la sucesión. Cristina no apuesta a la reelección. Va a construir institucionalidad dentro del Frente para la Victoria para que le permita poder controlar el proceso sucesorio.

–¿Por qué está tan seguro de que la Presidenta no buscará reformar la Constitución?

–Ella no se vuelve loca por el poder. Ejerce muy bien el poder pero no se desespera por eso. Le encuentra atractivos a la vida fuera del poder, algo raro en un político. No está dispuesta a pagar cualquier precio. Creo que va querer ser la electora de su sucesor y ser una figura con influencia cuando no sea presidenta.

–¿Quién se perfila como sucesor de la Presidenta en 2015?

–El oficialismo va a tener un candidato más cristinista y otro menos kirchnerista. (Daniel) Scioli va a ser el candidato de la oposición dentro del oficialismo. Para hablar del candidato más kirchnerista aún es muy temprano.

(Perfil: Sociólogo (UBA). Se desempeña como consultor político. Es profesor coordinador de Tutoriales del curso “El Fenómeno Político”, titular del curso “Teoría y Práctica de la Opinión Pública” para las carreras de Ciencia Política y Comunicación y profesor titular de Metodología de la Investigación en la Maestría de Estudios Organizacionales, en la Universidad San Andrés. Es profesor adjunto interino en la materia Sociología Sistemática y jefe de Trabajos Prácticos Regular en Sociología Sistemática en la UBA.)

Dante Palma: “La agenda de la oposición es la que marcan los medios dominantes”

–Con el 54% que la presidenta, Cristina Fernández, obtuvo en las últimas elecciones, más la mayoría oficialista en el Congreso, ¿cuál será el rol de la oposición?

–Es una situación parecida a la de 2007. Recordemos que tres meses después vino el conflicto con el campo y la mayoría legislativa se cambió. Supongo que el Gobierno aprendió de cómo llevó adelante esa situación. Lo cierto es que los números son relativamente volátiles. La oposición está perdida y atomizada, pero quizás ahora le es más fácil reunirse porque lo hace versus al gran enemigo. Cuando era mayoría, le resultaba más difícil ya que paradójicamente esa situación favorecía la dispersión.

–¿En qué sentido la mayoría oficialista va a favorecer a la oposición?

–Hay una épica de la minoría. La oposición se sintió mejor presentando al Gobierno como aquel que avanzaba sobre las minorías. Eso va a generar que naturalmente se empiecen a unir. Cuando fue mayoría se encontró con el problema de tener que cogobernar. Hay dos polos, uno de centroizquierda, donde estaría el FAP. Pero parte de la agenda de la centroizquierda va a ser llevada adelante por el oficialismo y puede que el FAP la acompañe, incluso algunos de sus miembros pueden irse a ese sector. Por otro lado, va a quedar un polo de derecha, que se supone que se va a unificar detrás de Macri.

–¿Quién es hoy la oposición?

–La oposición no es política. Más bien se trata de una oposición simbólica, que aparece a través del discurso de los medios. Todavía seguimos viendo el enfrentamiento entre la política y la economía. El discurso de los medios de posición dominante es un discurso en el cual se intenta doblegar a la política.

–Es decir, en los próximos años se va a profundizar la disputa por la imposición del sentido…

–La agenda de la oposición partidaria no es autónoma. La agenda opositora es la de los diarios. ¿Por qué tanto problema por el Instituto Manuel Dorrego? ¿A qué responde esta demonización a La Cámpora? Es una organización que ni siquiera tuvo tiempo de ser un demonio. Hay discusiones que son de la coyuntura pero que en realidad apuntan a una discusión cultural. La discusión entre Gobierno y medios es entorno a quién ocupa el lugar de la representatividad.

–¿La pelea entre el Gobierno y parte de las corporaciones mediáticas va a continuar durante 2012?

–Sí. La ley de medios se está aplicando, pero lo vinculado a la desinversión todavía está trabado. El Gobierno ganó el debate cultural en torno a la ley de medios. Mostró que el poder no estaba en la política sino en las corporaciones económicas y mediáticas. Logró instalar que Clarín no es neutral. A su vez, si hay una épica del Gobierno en torno al latinoamericanismo o a lo que fue Néstor Kirchner, también hay una épica de la oposición atada a la idea de que hay un gobierno totalitario que los persigue.

–Antes mencionó a La Cámpora. ¿La juventud es la columna vertebral del kirchnerismo?

–A diferencia de lo que fue el primer peronismo está claro que el kirchnerismo no tiene como única columna vertebral al sindicalismo. A juzgar por el armado de las listas, Cristina buscó en la juventud una nueva base de sustentación. No creo que sea la única, pero es uno de los grupos que, junto al sindicalismo, la estructura del PJ y sectores trasversales conforman el movimiento kirchnerista.

–Usted destaca la participación del sindicalismo en el kirchnerismo, pero hoy la relación entre el Gobierno y la CGT parece bastante dañada…

–Hubo una primera etapa en la que el kirchnerismo apostó a la transversalidad y no alcanzó. Después hubo una apuesta por la gobernabilidad que implicó acercar a los gobernadores radicales y tampoco funcionó. Y ahora hay un intento de segunda transversalidad más amplia. En Cristina hay una base peronista pero también una apuesta a una agenda más progresista, que necesita de otra base de sustentación.

–¿La principal disputa se va a dar para afuera o para adentro del propio kirchnerismo?

–Va a ser una conjunción de todo eso. Estará la oposición de las grandes corporaciones, pero además una parte de la oposición política empezará a reunificarse y a su vez todo eso se va englobar con una parte de lo que será una especie de kirchnerismo disidente, entre ellos una parte del PJ tradicional y del sindicalismo.

(Perfil: Es filósofo, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Investigador en el área de Filosofía política. Docente en la cátedra de Filosofía de Tomás Abraham en la UBA. Actualmente, se desempeña como panelista del programa televisivo 678, que se emite por Canal Siete.)

Comentá la nota