Por: Fernando Gonzalez.Siempre es saludable comprobar que en la Argentina siguen funcionando los resortes institucionales cuando algún grado de libertad está amenazada.
Desde el juzgado que tomó la medida trascendió que esos datos sólo se piden para poder citar a los periodistas como testigos y no como imputados de publicar con amplitud todas las estimaciones de la inflación: las que hace el Gobierno, a través del Indec, y las que hacen las consultoras privadas, universidades y el Congreso.
Más que preocuparse por los domicilios, los teléfonos y los contactos de los periodistas, que nada aportan a la discusión de cómo debe estimarse la inflación, fiscales y jueces deberían velar porque a la sociedad le llegue toda la información que afecta su economía y no sólo los datos que dan a conocer los gobiernos de turno.
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